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IGLESIA ALIANZA CRISTIANA Y MISIONERA EN EL PERÚ

07 noviembre 2021

Dr. Alberto Benjamín Simpson (1848-1919), era “hombre lleno de fe y del Espíritu Santo”, pastor de una iglesia presbiteriana en los Estados Unidos, tenía un corazón que ardía por las almas; oraba abrazando el mapamundi y lloraba preguntándose cómo alcanzar a los perdidos.
Convencido que una unión, o sea una “alianza”, de cristianos animados por un espíritu misionero ayudaría a la propagación de las buenas nuevas del Señor Jesucristo en mayor escala. Simpson renunció al pastorado de su iglesia para dedicarse a la evangelización de los pobres y de las clases marginadas en la ciudad de Nueva York.


1848

Nace el Dr. Alberto Benjamín Simpson

En 1897 se formó la “Alianza Misionera Evangélica” con el propósito de obedecer el mandato del Señor Jesucristo. El plan, el trabajo y la dedicación personal de Simpson contagiaron a muchos, y la obra fue creciendo. Más tarde se adoptó el nombre de “Alianza Cristiana y Misionera”.

En 1920, es decir tres décadas más tarde, “La Alianza” había reunido a 12,000 miembros en 125 iglesias en 16 países.


                                      

En el Perú, la obra se inició en 1925; los primeros años fueron difíciles, los cristianos evangélicos sufrieron persecución, pero Dios cuidó a Su pueblo y Su reino fue extendiéndose a varios lugares del país. Se establecieron iglesias en la región de Huánuco y de Tingo María. En Lima, el director de la misión abrió su casa para tener reuniones de estudio bíblico y oración.

1897
Se forma la “Alianza Misionera Evangélica”

1920
Se forma la “Alianza Misionera Evangélica”

Fue el origen de la iglesia de Lince, la cual se organizó oficialmente con 2 miembros como la primera iglesia Alianza de Lima en 1958.

El año siguiente compraron una propiedad en la avenida Arequipa donde el primer templo tuvo una capacidad para 1,000 personas, inaugurado en 1974. Actualmente, tiene un nuevo templo con capacidad para 3000 personas.

Esta pequeña congregación lanzó una tarea evangelística con el fin de alcanzar a Lima. Grupos espontáneos de oración en la iglesia y en hogares pedían a Dios un avivamiento en la congregación y la conversión de miles de personas en Lima y el Perú. Y en 1973 nació, en respuesta a las oraciones, el movimiento que ahora conocemos como “LIMA AL ENCUENTRO CON DIOS” (LED) un plan de evangelismo agresivo basado en la iglesia local, por el cual se procura el crecimiento de las congregaciones y un impacto en la ciudad y la nación.

1958
Primera iglesia Alianza en Lima

1974
Es inaugurado el primer templo

Ahora, contamos con más de 319 iglesias en todo el Perú y miles de grupos pequeños con una membresía bautizada de mas de 65,000 personas a nivel nacional. En Lima funciona el Seminario Bíblico Alianza del Perú - SEBAP (ex Instituto Bíblico Alianza) con más de mil alumnos, entre su sede central y sus 27 extensiones a nivel nacional, contando además con 120 alumnos en el extranjero (América Central), por ello, se le considera como el más grande de “La Alianza” en América Latina.
Además, Perú apoya a más de 80 misioneros que se encuentran en diversos lugares del Perú y el mundo

MISIÓN
«Hacemos discípulos de Jesucristo presentando el Evangelio al mundo, con énfasis en la enseñanza bíblica.»

VISIÓN
«Ser reconocidos como un movimiento espiritual que se distingue por su fidelidad a Cristo, por multiplicar iglesias a través de la enseñanza bíblica, evangelismo y misiones, y por sus líderes con una influencia transformadora en la sociedad.»

OBJETIVOS

PLAN NACIONAL DE CRECIMIENTO
En forma estratégica y creciente, debemos continuar extendiendo el Reino de Dios por todo el Perú y el Mundo, incluyendo a toda persona sin excepción, en nuestros planes locales, regionales, nacionales e internacionales.

PLAN NACIONAL DE DISCIPULADO
En forma consistente y fundamentada en la Palabra de Dios, debemos continuar creciendo y fortaleciendo el discipulado y el monitoreo a todo nivel.

PLAN NACIONAL DE INFLUENCIA SOCIAL
En forma sólida y estratégica, debemos canalizar el potencial técnico y profesional de la iglesia, para ser agentes de transformación y cambios en nuestra comunidad local, regional y nacional.

PLAN NACIONAL DE CUIDADO PASTORAL
En forma sabia debemos seguir invirtiendo en aquellos que, por un llamado divino muy notorio y productivo han invertido toda su vida a favor de la iglesia.

PLAN NACIONAL DE COMUNICACIONES
En forma técnica y profesional, debemos establecer y consolidar sistemas de gestión para la asignación y administración de recursos, seguimiento y evaluación de resultados. Paralelamente establecer y consolidar las comunicaciones a nivel de todas las regiones e iglesias locales.

ESTRATEGIAS

PLAN NACIONAL DE CUIDADO PASTORAL
En forma sabia debemos seguir invirtiendo en aquellos que, por un llamado divino muy notorio y productivo han invertido toda su vida a favor de la iglesia.

PLAN NACIONAL DE COMUNICACIONES
En forma técnica y profesional, debemos establecer y consolidar sistemas de gestión para la asignación y administración de recursos, seguimiento y evaluación de resultados. Paralelamente establecer y consolidar las comunicaciones a nivel de todas las regiones e iglesias locales.


Gente importante para el logro de los objetivos

CONSEJO DIRECTIVO NACIONAL
Protagonistas, participativos e identificados con la obra nacional.
DIRECTORES GENERALES Y ZONALES
Con mucha influencia, iniciativa, creatividad, productividad y muy pastorales.
DIRECTORES REGIONALES
Con mucha influencia, ingeniosos, arriesgados, leales y de sólido liderazgo.
MINISTROS
Viviendo en creciente consagración a Dios, con visión y pasión por la gente, entregándolo «Todo para Cristo».

LIDERAZGO
Integralmente capacitado y consagrado, para seguir influenciando a la sociedad local, regional, nacional e internacional.

METAS

1. TODOS LOS CDR deben crecer y ser influyentes en su región.

a. Al 2025: Todos los CDR deben establecer una iglesia en cada provincia y/o distrito iniciando la implementación desde el 2013.

b. Al 2025: Todos los CDR deben establecer variadas formas de influencia en su región, en las diferente áreas (educativas, médicas, empresariales, comunicaciones masivas, entre otros).

c. Anualmente todos los CDR deben proveer a las iglesias locales de su región, eventos de edificación, discipulado y desafío para:
Pastores y Líderes
Jóvenes
Mujeres
Pastores Titulares
En algunos casos pueden ser a nivel regional o macro regional. En todos los casos sería bueno extender la invitación a otras Regiones.

d. Todos los CDR deben motivar y ayudar las iglesias locales de su región a involucrarse en las misiones.

Lograr que todas las iglesias locales organicen su evento Misionero Anual.
Lograr que todas las iglesias recojan ofrendas misioneras para proyectos propios o de la Región.
Todos los CDR deberán presentar anualmente Proyectos Misioneros Locales, Nacionales y/o Internacionales, para canalizar el potencial misionero de sus iglesias locales, según el Plan Nacional (Priorizar distritos y provincias donde no hay una IACyM).

2. CADA IGLESIA LOCAL debe crecer integralmente y ser influyente en su comunidad.

a. Iglesias en Desarrollo: Al 2025 deben alcanzar el estándar de Iglesias Constituidas y dar apertura a una nueva iglesia.

b. Iglesias Constituidas: Al 2025 deben fructificar y establecer un mínimo de 03 nuevas iglesias (hijas, zonales, multisitio y otros modelos).

c. Todas las Iglesias deben establecer variadas formas de influencia social en su comunidad, región, país o el mundo.

3. Al 2025: Todas las iglesias locales deben involucrarse en las misiones y ser responsables por lo menos de 03 Proyectos Misioneros locales, nacionales y/o internacionales.

a. Podrán realizar dichos proyectos solos o uniéndose a otras iglesias locales para apoyar uno o más Proyectos Misioneros en común.

b. Podrán unirse a proyectos presentados por el CDR y/o DIGEM, las que crean más estratégicas y desafiantes, (Sean proyectos locales, nacionales o internacionales de nuestra denominación o interdenominacionales).

Fuente: Iglesia Alianza Cristiana y Misionera del Perú.

INICIO DE LA ALIANZA CRISTIANA Y MISIONERA

EN EL PERÚ

Por: Rdo. Federico Kowalchuk

PROHIBICIÓN DEL CULTO NO CATÓLICO

EN EL PERÚ  

El ministerio de la Alianza Cristiana y Misionera en el Perú empieza en el año 1925 cuando la situación era muy difícil para predicar y enseñar la doctrina bíblica. Era prohibido la difusión de doctrinas ajenas a las enseñanzas de la Iglesia Católica Romana. Pues estaba en vigencia vigorosa la persecución y el castigo a los que cometían el delito de predicar el Evangelio de Jesucristo.

La Iglesia Católica Romana era poderosa y contraria a la labor misionera evangélica. Cuando llegaron los primeros misioneros evangélicos encontraron tal situación en el Perú. La propia Constitución de la República prohibía cualquier otra religión que no fuera la católica romana, pues a la letra el artículo 5 decía: “La religión del Estado es la Católica Apostólica y Romana, y el Estado la protege y prohíbe el ejercicio público de cualquier otra.

Fue debido a esta ley, que encarcelaron al colportor bíblico (vendedor de Biblia) Francisco Penzotti en 1890, cuando un sacerdote lo acusó de haber violado la Constitución al celebrar cultos públicamente6. Y fue también por temor a la misma que los pocos evangélicos se reunían casi clandestinamente en ese entonces, sólo tenían unos seis o siete lugares que en todo el país donde celebraban servicios evangelísticos7. 

Esta situación llevó al misionero Juan Ritchie y otros, a hacer un pedido formal al Senado de la República en 1913, con el fin de que se cambiara esa ley que era totalmente injusta para la población que no profesaba la religión del Estado.

Aprovechando un incidente sucedido con un grupo de indígenas del sur del país que habían sido agredidos por una turba dirigida por el clero romano, los evangélicos presentaron un proyecto para anular dicha cláusula de la Constitución. Después de dos años de ardua lucha, por fin el Congreso aprobó el pedido el 23 de octubre de 1915, quedando entonces el articulo como sigue: “La religión del Estado es la Católica Apostólica y Romana, y el Estado la protege.” 

Esta nueva situación dio más libertad a los evangélicos y abrió las puertas para que otras organizaciones misioneras vinieran al país. Naturalmente, la iglesia romana nunca estuvo de acuerdo con ello. Fue así, en 1931 los obispos del Perú se reunieron para discutir el mal trato que según ellos venían recibiendo por parte del gobierno. Declararon entonces, que la unidad religiosa del país se había roto en 1913 cuando “se permitió que sectas heterodoxas pudieran adorar en público”, y protestaron contra “el intento de igualar la religión católica con otras religiones”, pidiendo que el artículo en cuestión permaneciera en vigencia. 

Afortunadamente, la libertad de culto continuó y la población evangélica siguió reuniéndose libremente en todo lugar. Sin embargo, en 1945, el presidente del Perú Manuel Prado firmó un decreto por el cual prohibía a los protestantes celebrar sus reuniones fuera de sus templos. Esto trajo consecuencias negativas porque acrecentó, más todavía, los problemas de persecución e injusticia contra la iglesia evangélica. Felizmente, aquel funesto decreto se revocó en 1963 y desde entonces gozamos la libertad como cualquier otro ciudadano peruano.

La Constitución de 1978 ratifica dicho derecho, pues es más clara e imparcial aún al decir que el Estado no ampara ni protege a ninguna religión en particular, concediendo así iguales derechos a todos. De cualquier modo, vale la pena recordar que el camino recorrido para llegar hasta este punto no fue fácil, porque costó el esfuerzo, dedicación y oración de muchos creyentes. (Misiones, Misioneros y Campos de Misión – Dr. Miguel Ángel Palomino).

 

LOS PRIMEROS INTENTOS DE LA MISIÓN ALIANZA

EN EL PERÚ

PRIMER INTENTO: La obra de La Alianza Cristiana y Misionera en el Perú comenzó como el primer intento en el año 1893, cuando el hermano Carlos Bright llegó al Perú enviado como misionero y empezó a predicar el Evangelio en la ciudad de Lima. A pesar de que la ACYM le envió sufragando todos los gastos de su viaje a Lima y esperaba a que trabajara para la Alianza; el Sr. Bright se desligó de la Alianza, y se dedicó a predicar independientemente en Lima y en otras partes del Perú. Por esta razón, no se llevó a cabo el proyecto de plantar una obra netamente aliancista.

¿Por qué renunció Carlos Bright a la Misión Alianza? - La Alianza vivía una primera etapa de fervor misionero, no se detenía mucho en el trasfondo eclesiástico de sus misioneros, lo único que pedían era el compromiso de cumplir fielmente la Gran Comisión. Una muestra de ello es que Charles Bright pertenecía a la iglesia de los “Hermanos Libres”, sin embargo, fue el primero que la ACM envió como misionero al Perú. La ACYM pagó su pasaje al Perú y le pidió que aceptara un salario como misionero, él no aceptó el salario, porque prefirió estar en manos del Señor; tampoco quería sujetarse a ninguna misión por su procedencia de “Hermanos Libres”, por esta razón la Misión Alianza ya no le consideró como su misionero.  

Fue el 17 de abril del año 1896 que el misionero Carlos Bright consiguió el uso de un local en la Calle Negreiros. El Señor bendijo su esfuerzo y un buen número se convirtió al Señor. El entusiasmo de los convertidos le llevó a varias ciudades en los departamentos de Junín y Cerro de Pasco donde se formaron pequeños grupos de creyentes.

Al retirarse del Perú en el año 1901 el señor Bright encargó al señor Tomás Cullen, la persona que le reemplazó, aconsejando a que no se afiliara a ninguna Misión u organización. El señor Cullen se retiró del Perú en el año 1903 y entregó la obra a otro misionero llamado James Watson con el mismo encargo. Sin embargo, este reemplazante no gozaba del mismo sostén financiero y se vio forzado a solicitar su incorporación a una Misión que más tarde gestionó su asimilación a la “Unión Evangélica de Sudamérica” (UESA). 

En el año 1907 el Sr. Juan Ritchie de la UESA llegó al Perú para colaborar en la obra en la Calle Negreiros. Con la retirada de su colega Watson en el año 1912, el Sr. Ritchie quedó como líder de esa congregación y de los grupos esparcidos por los Departamentos de Cerro de Pasco y Junín. Aunque demoró unos años en oficializarlo, esa obra empezada por un misionero enviado de la Alianza, resultó ser el embrión para el nacimiento de la Iglesia Evangélica Peruana. 

En el año 1917 hubo una reunión auspiciada por Juan Ritchie en que la “Misión Metodista”, La “Misión UESA”, y la “Misión de La Iglesia Libre de Escocia” acordaron demarcar el territorio correspondiente a cada Misión. Los metodistas tendrían el Centro; Los de la Iglesia Libre de Escocia tendrían los alrededores de Trujillo y la UESA trabajaría en el sur del Perú. Ni bien aprobado el acuerdo, Ritchie violó dicho acuerdo, al opinar que las Iglesias ya existentes en el Centro pueden permanecer como grupos auspiciados por la Iglesia de la Calle Negreiros en Lima. Lejos de respaldar el acuerdo auspiciado por él mismo, organizó un Sínodo en noviembre del año 1919, en la región que correspondía a los metodistas.

En el año 1922 Ritchie llamó a otra sesión del Sínodo de esas 11 iglesias independientes en la ciudad de Muquiyauyo, en esa reunión dichas congregaciones representadas se organizó con el nombre de la Iglesia Evangélica Peruana. Esto causó problemas entre Ritchie y los metodistas que más tarde resultó en divisiones en las iglesias.  Ritchie fue criticado por esa decisión; pero seguía animando a los grupos a procurar extender la obra de La Iglesia Evangélica Peruana a otros pueblos de la región; una región que según el acuerdo de 1917 fue concedida a la Iglesia Metodista. 

(Nota: Con la llegada de misioneros de otras Misiones, el Concilio Nacional Evangélico tomó un acuerdo en la década de los ‘60 de anular aquellos acuerdos que designaron áreas para diferentes Misiones.)

SEGUNDO INTENTO: Otro misionero de la Alianza de nombre Arnold fue enviado a Huancayo en el año 1897, pero su esfuerzo no prosperó. Este misionero presentó su informe sobre su trabajo pionero en Huancayo, donde decía que la iglesia católica romana era muy fuerte y beligerante contra los no católicos, pero sin embargo, por alguna razón la gente joven de esa región y zonas aledañas preferían la presencia de los misioneros protestantes. 

VIAJE DE INVESTIGACIÓN EN EL BRASIL

La obra de la Alianza Cristiana y Misionera en el Perú, está íntimamente relacionada con la obra que comenzó en el Brasil. Los primeros misioneros aliancistas que llegaron al Brasil en el año 1894 se ubicaron en la ciudad de Sao Paulo. En el año 1895 fundaron en esa ciudad un instituto bíblico con el nombre de “Instituto Bíblico Carolina Greer”. Este instituto tuvo una duración solo de cuatro años, suspendiendo sus labores en el año 1899. El esfuerzo de la obra se trasladó al interior de la selva, donde se hizo varios viajes de investigación; y llegaron realizar la obra en Matto Grosso. Pero las cosas no andaban tan bien, por lo que suspendieron la obra aliancista en el año 1902.  

En el año 1922 la Alianza envió nuevamente un grupo de misioneros al Brasil para averiguar la posibilidad de comenzar una obra en el lugar llamado Belén, un puerto importante, cerca de la desembocadura del Río Amazonas. Pero descubrieron que los Presbiterianos, Bautistas y Pentecostales ya trabajaban en esa ciudad. El consenso fue, que no hacía falta presencia Aliancista allí. 

Luego fueron avisados de que en su mayoría los Indios del Brasil vivían en las riberas del Río Amazonas y sus ríos afluyentes; y en las vastas regiones de la meseta brasileña al centro del país. Y habiendo recibido noticias de una tribu (Los Carajás) que habitaba las orillas del Río Araguaya, el hermano Raimundo Clark y su primo, J, D. Clark, quisieron viaje de reconocimiento a la región y ver las posibilidades de llevarles el Evangelio. Al comunicar este deseo a la sede en Nueva York, recibieron permiso para seguir adelante con sus planes.

Zarparon del puerto de Belén en un barco con destino a Río de Janeiro. Pasaron seis días en esa ciudad, y durante su estadía tuvieron una entrevista con el encargado de las “Regiones Indias” y les dijo que verían con agrado cualquier esfuerzo para evangelizar a los Carajás. Se entrevistaron con otros del gobierno quienes también les prometieron todas las facilidades en el futuro si decidieran abrir obra en esa región. 

Con estas palabras alentadoras subieron a un tren con destino a Sao Paulo, a unos 500 kilómetros al sur. Allí se encontraron con personas conocidas; anteriormente, el señor Clark había pasado más de ocho años en esa ciudad, como profesor en un Colegio. Luego de abastecerse para el viaje al interior, subieron otra vez al tren con dirección a un pueblo llamado Roncader. Luego les tocó viajar cinco días en auto por carreteras que a veces se desaparecían y el chofer “navegaba” por campos abiertos. El viaje fue de 400 kilómetros y llegaron con el auto destrozado.

Finalmente llegaron a Goyaz y fueron recibidos por un hermano MacIntyre, misionero de la Unión Evangélica de Sudamérica. Allí gozaron de un descanso por unos días. Contrataron los servicios de un guía y varios animales para llevarle y para sus equipajes a las orillas del Río Araguaya. El señor MacIntyre consiguió también los servicios de dos hombres que conocían muy bien la ruta, y que le podría llevarle hasta el final de su viaje. El viaje sería de unos 200 Km. a lomo de bestia, y demoraron seis días en llegar al Río Araguaya; y a Leopoldina. 

Lamento no poder contar todas las experiencias de estos héroes de la fe. Pero sí diré que hicieron contacto con los Carajás, gente amable y amistosa. Por los datos que consiguieron, calcularon en unos 11,000 la población de esa tribu, y ubicaron un buen sitio cerca del rio para la sede misionera. Les había nacido un amor para con los de la tribu y al hacer su informe a su Sede Misionera, recomendaron la entrada misionera. Al llegar al puerto de Belén, enviaron su informe a la Sede Misionera y se ofrecieron para trabajar entre los Carajás y se quedaron en Belén esperando órdenes. Mientras esperaban, hacían cuentas sobre el viaje. El viaje había consumido tres páginas y media del calendario.

4,320 kilómetros en un barco de pasajero

1,536 kilómetros en tren

   400 kilómetros en auto

   200 kilómetros a lomo de bestia

   112 kilómetros a pie

1,600 kilómetros en canoa

   400 kilómetros en una lancha de a vapor. 

Por fin llegaron noticias de Nueva York. Miraron al cable con los nervios a flor de piel. ¿Les tocaría volver al Rio Araguaya y a los Carajás? Lastimosamente, las noticias no fueron buenas para ellos. Fueron informados de que la misión “Unión Evangélica de Sud América”, reclamaba derecho previo por haber elaborado planes para ocupar esa región. Entonces decidieron ya no trabajar en ese sector y algunos misioneros se trasladaron a Ecuador para incorporarse en la obra de la Alianza en ese país. Su desencanto por haber sido impedido desarrollar el trabajo misionero en los Carajás, fue atenuado cuando años más tarde supieron que la Unión Evangélica de Sudamérica, cumplió con enviar misioneros a la región, y que habían establecido su sede en el lugar donde los Clark habían señalado; y vieron fotos de creyentes en Cristo en la comunidad Carajás//.

TERCER INTENTO: Este tercer intento fue muy productivo y fue el inicio de lo que hoy es la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera del Perú.

Al ser impedidos de realizar la obra en Carajás – Brasil, surgió la idea de seguir el viaje de investigación hacia el Perú, para ver las posibilidades de abrir obra misionera en este país. Estando Raymond Clark en Belén -Brasil, recibió un comunicado de la sede de la Alianza Cristiana Misionera en Nueva York, suplicándoles a emprender viaje río arriba del Amazona hasta el Perú, y al Río Marañón y luego por el Río Pastaza al lago Rimachuma para ver las posibilidades de abrir una obra entre los “Los Indios Murato” de la región.

IQUITOS Y EL LAGO RIMACHUMA

Los dos Clark subieron a un barco de alta mar para el viaje a Iquitos. Les costó cuatro semanas surcar los 3,840 K. para llegar a “La Perla del Oriente Peruano” - Iquitos. De allí se embarcaron en una pequeña lancha a vapor. El Marañón y el Ucayali que unen con el Río Nauta y desde allí es el Río Amazonas. Su ruta le llevó por el Río Marañón hasta llegar a un pueblo llamado Bristol, ubicado cerca de la desembocadura del Río Pastaza, donde se alojaron en una pensión.

 El día siguiente contrataron los servicios de un capataz y tres Cocamas por diez días para llevarle al lago Rimachuma. Encontraron hospedaje bajo el techo de dos personas que eran hermanos de padre y madre, que vivían en ese lugar. Sin titubear, ellos dijeron que eran “los dueños” de los indios del lago.

Fueron informados que el número de los habitantes no pasaba de los doscientos, dato confirmado de otras fuentes también. Hicieron trabajos de investigación; y unos días más tarde salieron río abajo. El viaje que les costó tres días en la surcada, de regreso se hizo en tan solo nueve horas. Llegaron a Bristol para subir a una lancha que salía para llegar finalmente de regreso a Iquitos.

Antes de salir de Belén ya fueron informados que un grupo de misioneros del Ecuador estaría haciendo otro viaje de investigación por las selvas del Ecuador y el Perú; y que les esperaran en Iquitos. La espera se alargó a tres semanas. Por fin llegaron y se encontraron esto fue el año 1923. El grupo estaba formado por tres personas - El señor Dinwiddie, miembro de la Junta Directiva de la Alianza en Nueva York, el señor Jorge Simonds, misionero y su guía. Vinieron seguido el curso del Río Napo y recogiendo datos importantes acerca de los nativos que vivían en las riberas del Río Napo.

Estuvieron juntos diez días en Iquitos analizando datos recogidos por los dos grupos. Al notar que no había una obra Aliancista en Iquitos y alrededores, Raimundo Clark se entusiasmó y lanzó la idea de comenzar la obra allí mismo. Sin embargo, su proyecto no encontró eco en los demás, porque el señor Dinwiddie pidió dejar el lugar para la Misión Sudamericana del Interior. Con este impedimento, parecía nuevamente que el deseo de la Alianza de abrir obra en el Perú estaba destinado a fracasar. Si no hubiera sido por la persistencia del misionero Raymundo Clark, es muy posible que hoy no se tuviera obra aliancista en el Perú.  



 Según el plan original los dos grupos volverían a Belén en el Brasil y luego a Los Estados Unidos. Pero, durante su estadía en Iquitos don Raimundo Clark había escuchado hablar de una tribu - la más numerosa del Perú - los Campas, una tribu que no disfrutaba de un solo testimonio del Evangelio. El señor Clark pensaba que después de haber gastado tanto tiempo y dinero que debía investigar la región del Ucayali y algunos de sus afluyentes para cerciorarse de las posibilidades de hacer obra misionera en la región. Con el permiso de la Junta en Nueva York se preparó para quedarse en Iquitos y de allí seguir viajando río arriba.  

En el puerto de Iquitos despidió a sus colegas y le deseó “bon vovage” a Belén. Don Raimundo se quedó solo. Ya no gozaría de la compañía se su primo. Unos días más tarde él se embarcó rumbo a lo desconocido. Salió de Iquitos el 17 de noviembre de 1923 en una lancha a vapor. Surcaron primero el Amazonas; luego el Río Ucayali donde recogió datos sobre las tribus Shipibo y Conibo. Luego entraron al Río Pachitea y por fin el Río Pichis. Ya estaba en territorio de los Campa. Pasó por un sitio llamado Cahuapanas, lugar abandonado.

Allí encontró los restos de una Misión Católica que había sido encendida anteriormente por los Campa. Raimundo Clark veía la gran necesidad que existía entre los indios Campas. Una de sus experiencias en el Puerto Yessup quedó muy grabada en su mente. Tres nativos campas le habían llevado en canoa desde Puerto Bermúdez al Puerto Yessup. Llegaron de noche y cansados. Al cenar, el Sr. Clark pidió al dueño del restaurante a que diera una buena cena, a cuenta del señor Clark, a los tres hombres que le habían traído. Fue avisado, con voz de desprecio, que para ellos no había comida porque no son más que “animales”. Los encontró envueltos en sus cushmas (trajes de cortezas de árboles), durmiendo en el pórtico, sin haber cenado. Cuenta que le faltaba palabras para expresar la pena que sentía. Esa experiencia remachó aún más su deseo de llevar el Evangelio a los Campa, para que supieran de la existencia de un Dios que le ama y que son seres humanos como el dueño del restaurante.

Don Raymond Clark, después haber encontrado un lugar apropiado entre los campas en Cahuapanas, tenía el plan de llegar a Lima, para luego viajar a su país. Le informaron que el viaje demoraría por lo menos diecinueve días, saliendo de Cahuapanas llegaría a al rio Palcazu. De allí a Puerto Bermúdez, de allí a hasta Puerto Yessup en lancha. Luego continuó su viaje por camino de mula hasta la Merced, continuó en camión hasta tarma, de allí siguió su viaje en otro camión hasta La Oroya, de allí en tren hasta Lima.  De esta manera hizo, una travesía larga por diferentes medios desde Iquitos hasta Lima.

Llegando a Lima envió un comunicado a la Junta Directiva de Misiones en Nueva York, recomendando la urgencia de comenzar una obra en Cahuapanas. Al llegar a Nueva York, Raymond Clark presentó abundante información respecto a la necesidad de plantar una iglesia en aquella comunidad y que existía una gran oportunidad.

Esta vez, la misión aceptó la recomendación de Clark, puesto que el principal propósito de la Alianza era trabajar entre los nativos de la selva. Entonces el 23 de setiembre de 1924 aprobaron el proyecto y autorizaron a Raymond Clark para regresar al Perú, acompañados por Sr. Clyde Taylor y el Sr. Benjamín Barton, con el propósito de plantar una obra misionera en Cahuapanas. En otra fecha llegaría otro misionero más, el Sr. Charlie Marstaller, formando así el primer equipo misionero en el Perú.  















CAHUAPANAS

De regreso al Perú llegaron el año 1925, don Raimundo Clark, Clyde Taylor y Benjamín Barton, iniciaron el retorno a Cahuapanas durante los próximos catorce días. Avanzaron en camión, a lomo de bestia, a pie y en canoa, siguiendo la ruta desde Lima, La Oroya, Tarma, la Merced, hasta llegar finalmente a Cahuapanas. Fue allí, donde la obra de la Alianza Cristiana y Misionera en el Perú tuvo su principio oficialmente.

En Cahuapanas tuvieron que trabajar mucho antes de que fuera posible predicarles el Evangelio a los Campa. Tenían que limpiar el monte, construir casas, sembrar jardines y consolidar sus contactos con los indios. También, era necesario aprender su idioma y establecer amistad con ellos. Los tigres y las serpientes venenosas eran peligros constantes, como también los zancudos y muchos otros insectos.

Construyeron tres edificios de cedro - dos casas y una tienda de madera que la polilla no molestaría. Inclusive hicieron zanjas alrededor de las viviendas que llenaron con agua para librarse de las hormigas. ¡Pero de vez en cuando un nativo Campa inclinaría su lanza contra la pared exterior de la casa, permitiendo así a las hormigas valerse de ese “puente” para cruzar la zanja rápidamente y hacerse presentes en la casa!

Los edificios que construyeron estaban a unos 70 metros sobre el nivel del río, en el verano tal elevación era oportuna y necesaria, porque su caudal era capaz de crecer sorpresivamente en la época de las lluvias. Con el tiempo llegaron más misioneros para apoyar la obra. El misionero Pablo Rolle tenía un aparato para medir la cantidad de lluvia que caía; en el mes de febrero de 1934, anotó que había llegado a 67 centímetros cúbicos de lluvia en 28 días.

Al principio, los Campas se mostraron sus sospechas en cuanto a los propósitos de los “blancos”. Los misioneros les dieron empleo; les vendieron algunos productos y establecieron un colegio en el 1926. El compartir la Palabra, junto con las amistades ya formadas, resultó en un buen número de conversiones. Otro factor bueno fue que unos sesenta Campas construyeron sus casitas alrededor de las instalaciones de la Misión. Así se formó una aldea que facilitó la evangelización de los que llegaban para trabajar y vivir allí.

La obra tuvo acogida entre los campas y muchos hicieron profesión de fe. A los misioneros les llamó la atención una costumbre que practicaban los Campa. Cuando uno de los Campa se enfermaba gravemente y parecía que va morir, le llevaban al monte para abandonarle allí. Esta costumbre conmovió mucho al misionero Steiner, quién usando algunos cuadros de la crucifixión de Cristo, procuró explicarles el Evangelio antes que esto les sucediera.

Viviendo así lejos de la civilización, Dios obró milagros en medio de una emergencia médica. En julio del año 1933, la misionera Ruth Stull sufrió un ataque de apendicitis. Aunque el apéndice se reventó, Dios intervino; y una pequeña membrana en forma de un bolsillo atrapó todo el veneno que salió del apéndice. Llevaron a la misionera rio arriba en un deslizador hasta el Puerto Bermúdez, donde ella tenía que esperar siete días para un pequeño avión. Al fin, ella llegó a Lima y recién podría ser intervenida. Lo normal en estos casos es que la peritonitis comienza a los dos o tres días y el paciente no sobrevive. Dios detuvo la infección que normalmente habría resultado en su muerte.

No fueron pocos los momentos de peligro para los misioneros que se esforzaban en alcanzar a los Campa con el Evangelio, Río abajo vivía un Campa de mala cara. Era un hombre violento que a los suyos hacía sufrir. Un día apareció armado y molesto diciendo que uno de los hombres que trabajaban en la Misión le debía dinero y que quería que el misionero le pagara para luego descontarlo del salario del deudor. El misionero le dijo que no podía hacer nada hasta hablar con el individuo. Un nativo Campa, buen amigo del hermano Steiner, con su arco y flechas les siguió cuando entraron al bosque en camino a la casa del trabajador. El misionero iba adelante, el “cobrador” detrás de él y luego el amigo detrás del cobrador. No había nadie en casa y volvieron a la sede de la Misión. Más molesto aún el hombre se fue prometiendo regresar a cobrar. Cuando ése desapareció el señor Steiner fue avisado por su amigo que les había seguido y que si ese hombre hubiera procurado hacerle daño, que él le habría matado al cobrador con una sola flecha. 

El hermano Clark fue llevado por unos Campas amigos a visitar el pueblo de un grupo muy aislado en uno de los ríos que desemboca en el Río Pichis. En la llegada se encontraron en un momento muy peligroso cuando el jefe, en forma amenazante, les avisó que les sería mejor salir y no volver jamás. Se fueron inmediatamente.  – Momentos de humor no faltaban. No conociendo el manejo de un salero, encontraron a una mujer procurando llenarlo metiendo la sal por los pequeños agujeros de la tapa.













PROBLEMA DE ABASTECIMIENTO

El abastecimiento en Cahuapanas era un gran problema. A veces, al presentarse la ocasión, los misioneros viajaban a la costa en pequeñas avionetas. En un viaje, tres personas ocupaban el único asiento para pasajeros que la maquina tenía. El problema de cómo abastecerse se hizo cada vez más difícil de solucionar. Lo ideal hubiera sido tener como base a Iquitos para abastecer a la obra, porque el asunto de transporte fluvial podía llegar hasta Cahuapanas; pero la Alianza no tenía a nadie allá. Llevar las cosas desde Lima se hacía muy difícil por tener que cruzar la cordillera y usar diferentes formas de transporte con las provisiones. Aun así, se tuvo que seguir llevando las cosas desde Lima hasta el año 1934.     

TRANSFERENCIA DE LA OBRA

En el año 1934, al no poder superar la difícil tarea de abastecimiento en forma satisfactoria, y que se hacía cada vez más insostenible; esta situación le llevó a tomar la decisión de ceder el centro misionero de la Alianza a otra misión. El mismo año, se hizo arreglos con la misión “South American Indian Mission”. Una Misión dedicada exclusivamente en esos tiempos a la obra entre los indios de la selva, para transferirle la obra de la Alianza en Cahuapanas.

La Alianza les entregó en su totalidad (terreno, Iglesia, casas y tienda) a la Misión mencionada, Esa Misión tenía su sede en el pueblo de Contamana, cercana a Pucallpa, por tal razón el asunto de abastecimiento era mucho más fácil para ellos.

Con el motivo de esa transferencia, los misioneros Stull se retiraron del Perú y por cuestiones de salud; y los Reifsnyder se instalaron a otro sector de la selva, para trabajar en forma independiente en los alrededores del lugar llamado Huacamayo - cerca de Aguaytía - entre los Shipibos. La razón de la decisión de transferir la obra aliancista en Cahuapanas era simplemente por asuntos logísticos. Luego la ACM concentró todos sus esfuerzos en la sierra central//.   

Nota: Actualmente la obra en nuestra primera Iglesia Alianza Cristiana y Misionera en Cahuapanas, fue retomada el año pasado por la Iglesia Alianza de Pucallpa, a partir del mes de octubre de 2021,  la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera de Comas viene trabajando en la restauración de la Iglesia Alianza de Cahuapanas, estando como misionero de la obra el Hermano Quilmer Ríos Pérez.



                  Hermanos de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera de Pucallpa.

                     

                         Hermanos de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera de Comas.

Misionero Quilmer Ríos Pérez nació en Atalaya (Ucayali), conoció a Cristo a los 12 años y comenzó a servir a los 14, sirvió en la escuela dominical y en el cuerpo de ancianos en la iglesia de Atalaya. Estudió en el Instituto Bíblico para las Iglesias Evangélicas de la Amazonia Peruana en la misión Suiza en el Perú y también en el Seminario Evangélico de Lima. Desde los 19 años ha sido misionero en el valle del río Pichis y el Apurucayali.

LA CONQUISTA DE HUÁNUCO

En los viajes de investigación que se hacía desde Cahuapanas se descubrió que por la región de la sierra de Huánuco había un gran sector sin ninguna obra misionera.  Además, ningún misionero o predicador vivía en todo el sector. A diferencia de Ayacucho, Clark encontró que la ciudad de Huánuco estaba más abierta al evangelio y recomendó a la Sede Misionera para trabajar en las dos ciudades simultáneamente. Asimismo, enfatizó que la oficina central debería estar en Lima, ya que la capital disponía de todas las comodidades para hacer un trabajo a gran escala. La sede de la ACM en Nyack aceptó las sugerencias.

En años anteriores un agente de las Sociedades Bíblicas había visitado a la ciudad de Huánuco e incluso había enviado un hermano para abrir obra en la ciudad. Sin embargo, después de un principio prometedor, el obrero se retiró de nuevo a Cerro de Pasco y la pequeña congregación se desbandó. Repartieron las bancas, lámparas, etc. y se dejó de celebrar reuniones evangélicas en la ciudad.

Pasado el tiempo, por el año 1899 un sastre, de apellido Chocano había leído el Nuevo Testamento por primera vez en su vida. El se convirtió y se libró de muchas supersticiones y muchos vicios al aceptar a Cristo como su Salvador y Señor. En el año 1912, el señor Chocano comenzó por cuenta propia a predicar el Evangelio en Huánuco, logrando reunir a unas seis personas. En el año 1915 “La Unión Evangélica de Sudamérica” bajo el liderazgo de un inglés de apellido Smith, se estableció en Huánuco para apoyar el nuevo grupo formado por el sastre. Celebraron cultos en el comedor del Hotel Inca. Pero debido a la salud de su esposa, el misionero Smith se vio obligado a abandonar la ciudad en el año 1918, y con su salida la pequeña iglesia se deshizo. El señor Chocano (el sastre) decidió afiliarse con los adventistas, y algunos pocos creyentes quedaron muy tristes, al no contar con una iglesia y un pastor.    

INICIO DE LA OBRA EN HUANUCO:

Pasado los ocho años (desde que salió el misionero Smith de la ciudad), en marzo de 1926, la Alianza Cristiana y Misionera trasladó algunos de sus misioneros de Cahuapanas a Huánuco. El señor Clark manifestó que cuando la Alianza entró en esa región no había ni iglesia, ni misión, ni misionero, ni pastor evangélico trabajando en toda la región. La ciudad tenía una población de 4,000 habitantes, con una fuerte oposición del clero romano y parte de la población contra la predicación del Evangelio.

Los misioneros de la Alianza recién llegados a Huánuco, se cruzaron en camino con tres creyentes: La hermana Virginia Carhuacachín, y los hermanos Andrés y Juan Villanueva. Quienes al encontrarse con los misioneros se alegraron mucho y amor para las cosas de Dios se renovó en ellos. Por la gracia de Dios la Alianza pudo establecer una nueva iglesia en la ciudad de Huánuco con estos creyentes y los contactos nuevos que lograron en esos meses.  

El primer culto abierto al público se llevó a cabo el 6 de junio del año 1926. Aquí es muy importante recalcar, que cuando la Alianza vino a esta región a trabajar, no existía ninguna misión o iglesia que trabajaba en ese sector del país y no hacía falta pedir permiso a nadie para entrar con el Evangelio - igual como no se pidió permiso a nadie para trabajar entre los Campa; decir que la región “pertenecía” a otra entidad y que esa entidad “dio permiso” a la Alianza a trabajar en esa región dista mucho de la verdad.

Empezaron en una casa en la esquina de Dos de Mayo y Crespo Castillo, que pertenecía al señor Angulio Mesa. La casa tenía veintiocho ambientes y su ubicación era ideal. Varias personas que no se atrevían a entrar al culto, escuchaban el Evangelio al lado de una ventana en la parte de atrás, como también en un lugar frente al zaguán. Ambos sitios eran obscuros de noche y permitían la presencia de esos “asistentes” sin ser detectados por sus amigos. 

En el año 1927, la Alianza estableció un colegio en Huánuco. Requería horas y horas de labor, pero tenía un impacto muy positivo en la población Huanuqueña. Las misioneras Stella Moore, Lucille Stanhope, Marian Nothsinger, (Ella, más tarde se casó con Raimundo Clark) y Frances Dunscombe (Quien más tarde se casó con Pablo Roffe) tenían la docencia a su cargo. Don Marcos Volstad comentó que aún en los años 40 la gente (católica) comentaba acerca de la calidad de ese colegio y pidieron que se abriera nuevamente.

HISTORIA DEL TEMPLO DE HUÁNUCO

Al no tener terreno propio la congregación sufría mucho por falta de local. Sufría hasta decir “basta.” Fueron obligados a trasladarse de local a local. Los dueños de locales no querían alquilar, a veces por la presión que el clero ejercía sobre el dueño del local. A veces fue por el mandato que la Iglesia Romana dictó al dueño. De no cumplirlo, sufrirían la excomulgación de la Iglesia.

En la historia de la Iglesia de Huánuco se da el caso de que en 24 años ocuparon 12 locales. Algunos se acuerdan más del local ubicado en la esquina de Dos de Mayo con Crespo Castillo. Cuando yo llegué a Huánuco la Iglesia se reunía en un salón del Hotel Inca. Por fin la congregación se ubicó en un local propio en el Jirón Crespo Castillo 417. – El terreno para el templo se compró en el año 1950 con fondos proporcionados por la Misión Alianza en Nueva York. Los hermanos pusieron manos a la obra y después de desmantelar la casa antigua, se lanzaron a la construcción del templo. Durante más de quince años, la bendición del Señor se manifestaba allí y la Iglesia se colmaba de gente. 

Sin embargo, en el año 1970, un grupo de cinco obreros espiritualmente resentidos contra la Alianza, se infiltraron en la Junta de Directiva de la Convención del Alto Huallaga. Además, algunos llegaron a instalarse en la Directiva de la Iglesia Nacional.  Pero, en el próximo Concilio celebrado en la ciudad de Chimbote, por voto de los delegados, estos fueron cesados y se eligió un nuevo equipo para el liderazgo de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera del Perú a nivel nacional. 

En un momento difícil y traumático, el nuevo presidente, Rvdo. Samuel Calderón, tuvo que enfrentarse con los rebeldes en plena sesión de la Convención del Alto Huallaga celebrado en el pueblo de Cascay. La madurez espiritual y firmeza del hermano Calderón tuvo por resultado que más tarde los rebeldes venían uno por uno a pedir perdón y disculparse por su conducta.

Su arrepentimiento no duró mucho. Un domingo por la mañana los hermanos que fueron al culto se sorprendieron cuando llegaron al templo, encontraron la puerta cerrada con candado. Unos líderes resentidos, en busca de posición de poder en la región, se apoderaron del templo de Crespo Castillo y parados en la puerta, no dejaron entrar a los miembros de la Alianza Cristiana. Decían que el templo pertenecía a la Iglesia Evangélica Peruana (IEP).

El asunto aquí, la Misión Alianza colaboraba con la IEP en ese tiempo y aún no tenía una personería jurídica como misión en el Perú. Por este motivo, para la legalidad, se hacía la compra de terrenos para templos a nombre de la IEP que ya tenía una Personería Jurídica. Prácticamente, se prestaba a el nombre, porque todo el costo del terreno y la construcción le costaba a la Misión Alianza. (El tema de la relación de la Misión Alianza con la IEP se explicará más adelante. 

Para evitar cualquier escándalo público, los hermanos de la Alianza se retiraron para realizar sus reuniones en la capilla del Instituto Teológico. Don Jaime McKerihan servía como pastor interino y él comentó “No puedo encontrar palabras para expresar mi alabanza al Señor por la manera en que ha obrado en la Iglesia de Huánuco.”

Pronto desbordó la capacidad de la capilla y pasaron a levantar una carpa grande en el terreno del Instituto Teológico para reuniones. En el año 1979, al fundarse el “Instituto Bíblico Lima al Encuentro con Dios” en Lima, el edificio del Instituto Teológico Alianza de Huánuco quedó libre y los edificios fueron transferidos a la Iglesia Nacional.   

En 1975, bajo el liderazgo dinámico de pastor colombiano, Manuel Castañeda; los hermanos levantaron un templo provisional en el terreno del mencionado instituto. Y actualmente se empezado la construcción de un edificio apropiado y con mayor capacidad, que permitirá a esta congregación gozar de todo lo necesario para cumplir su ministerio en la ciudad de Huánuco. La Iglesia en Huánuco sigue siendo de bendición a las Iglesias de la región. Es una luz al pueblo y los hermanos mantienen su pastor y se esfuerzan para proclamar y compartir el Evangelio con amigos y vecinos, dándoles así la oportunidad de incorporarse a la familia de Dios y reservar su lugar en las mansiones del cielo. La iglesia de Huánuco atiende una obra en Paucarbamba un distrito frente al ciudad, que ahora está en pleno crecimiento como la Iglesia madre//. 

LA OPOSICIÓN Y LA PERSECUSIÓN

Como se mencionó anteriormente, la República Peruana desde en su primera Constitución incluyó leyes para proteger la Iglesia Católica Romana y prohibir las reuniones de los no católicos. Por esta razón, era delito predicar el Evangelio y difundir la Biblia. A continuación, se registramos como parte de nuestra historia, solo algunos incidentes de la innumerable persecución que sufrieron nuestros primeros misioneros y pastores en la extensión del Evangelio.

Una noche más de 800 personas se presentaron gritando: “Qué viva el catolicismo! - ¡Maten a los protestantes!”. Atacaron a los hermanos cuando celebran un culto. Felizmente la policía cumplió con su deber y la cosa se apagó rápidamente. Interesante es notar que una de las señoras que formó parte de ese grupo en aquella noche, más tarde se dio cuenta de su error, aceptó a Cristo como su Salvador personal y murió como creyente en el Señor. Pero antes de su muerte tuvo el gozo de escuchar a su hijo predicando el Evangelio. 

En otra ocasión, el obispo de Huánuco, Rubén Berroa, distribuía un volante declarando que los protestantes eran agentes del gobierno de los Estados Unidos y que nadie debe tratar con ellos. El misionero Marcos Volstad, cansado de la manera en que la Iglesia Romana, impedía a la gente escuchar el Evangelio, cogió un volante y se dirigió a la oficina del señor Prefecto y le dijo: “Señor Prefecto, aquí dice que soy agente de mi gobierno, y no un misionero del Evangelio. En este momento me presento ante Ud. para que Ud. investigue la naturaleza de mi presencia en el Perú.” El Prefecto le rogó de una manera muy cortés, “Señor Volstad, que tal si nos olvidamos de este asunto por un tiempo.”

En otra ocasión el hijo de un hermano del pueblo de Aclacancha falleció. El padre se dirigió a Ambo y conseguir permiso para sepultar a su hijo. Pero en el acto de sepultura, el sacerdote de Ambo, de apellido Cutulo, se presentó y dijo: “No permito el entierro de herejes en esta tierra santa.” El padre le mostró los documentos de permiso; pero el sacerdote les botó del cementerio. Allí, al lado del cementerio, el hermano excavó una sepultura para los restos de su hijo.

Si bien la obra iba avanzando lentamente en esos primeros años, la violencia y los choques con la iglesia católica romana se acrecentaban rápidamente. Sin duda, sobrevivir en medio de un ambiente religioso tan hostil fue la prueba más dura que la iglesia evangélica tuvo que pasar al comienzo. La Alianza en Huánuco experimentó varios incidentes de este tipo que ilustran muy bien tanto la actitud del clero como de los fieles romanos de esos días. Uno de esos hechos lamentables sucedió en 1928, unos días antes de Semana Santa. Una turba enardecida quiso interrumpir los cultos que la ACM estaba llevando a cabo con el ex-sacerdote español convertido a Cristo, Rev. Manuel Garrido Aldama. Usando la emisora local, el obispo de Huánuco había prohibido a la gente asistir a tales reuniones, arguyendo que Dios estaba en contra de todo ello. En vista que muchos no hicieron caso de su llamado, el sacerdote convocó a toda la población tocando las campanas de la iglesia, con el fin de ordenarles que interrumpieran el culto evangélico. En vista de ello la policía intervino, y al día siguiente el Prefecto citó a Clark y Aldama para pedirles que suspendan su actividad porque el pueblo estaba muy alterado. Era cierto, pues por todas partes se podían ver afiches invitando a los “católicos a salir el sábado por la noche para defender su religión de los protestantes, quienes eran gente sin Dios y sin patria.” En vista de tales hechos, la Alianza sabiamente decidió cancelar su campaña.

Otro caso sucedió en el pueblo de San Pedro en 1° de diciembre en la noche del mismo año. Los misioneros Clark, Volstad y Steiner iban para tener un servicio en ese lugar cuando vieron que un grupo de personas empezaron a juntarse no sólo con intenciones de interrumpir la reunión sino también de apedrearlos. Los creyentes se encerraron entonces en la casa donde iban a tener el culto, y desde allí escuchaban los gritos, insultos y voces reclamando a los “gringos” para matarlos. La policía tuvo que actuar de inmediato y unos 25 soldados se encargaron de dispersar a la multitud de modo que los misioneros pudieran salir libremente. Cuando se hicieron las confrontaciones, uno de los detenidos, el presidente de la Sociedad Católica, confesó que el obispo les había ordenado usar palos para atacar a los protestantes. Y cuando este hombre regresó para decirle al sacerdote que la policía había llegado, el obispo le dijo: “tu obligación fue cumplir mis órdenes y atacar a los protestantes, y también a los soldados si fuera necesario.” Más tarde el propio Clark tuvo que viajar a Lima para pedir personalmente a las autoridades del gobierno algún tipo de protección que les garantizara la seguridad de sus vidas, la cual le fue asegurado.

Los hermanos de las provincias de Dos de Mayo y Pachitea sufrieron más en carne propia la furia de aquellos católicos fanáticos. En La Unión, provincia de Dos de Mayo – Huánuco, una muchedumbre esperaba la llegada de los hermanos que venían para asistir a la primera convención bíblica que iba celebrarse en esa ciudad. La intención de la gente era caer sobre los hermanos con piedras, palos y hasta con dinamita para evitar su entrada al pueblo. Los hermanos venían medio molestos en el camino, por la demora inexplicable. Se esforzaron para llegar antes de la noche porque temían problemas en la entrada al pueblo. No se dieron cuenta hasta mas tarde que todas esas demoras venían de parte de Dios para retardar su llegada. Al caer la noche y no ver ni un evangélico por el camino, la muchedumbre se cansó en esperar y pensando que ya no iban a venir, cada uno se fue a su casa. Cuando más tarde los hermanos llegaron, pidiendo perdón por la demora quedaron sorprendidos al escuchar al hermano de La Unión, decirles que su tardanza fue de parte de Dios, porque de otra manera hubiera habido una tragedia con heridos y quizás hasta con muertos. El día domingo, al sacar a su ídolo en procesión, quisieron pasar frente al local donde se reunían los evangélicos. La policía no les permitió desviarse de la ruta tradicional de la procesión. Por un descuido de uno de los portadores se descubrió, que un individuo que seguían la procesión cargaba petardo de dinamita, con la intención de arrojarlos al patio donde se reunían los evangélicos. ¡Cuán bueno es nuestro Dios!

En la región de provincia de Pachitea – Huánuco, un sacerdote católico con pistola en mano buscaba al misionero Adrián Lofsted, con la intensión matarlo. Don Adrián andaba muy tranquilo con el hermano Manzueto Lozano porque no sabía nada del asunto. A pesar de sus esfuerzos, el sacerdote no les pudo ubicar hasta regresar a la ciudad de Panao donde les encontró predicando el Evangelio. Un día en la misma plaza de armas se encontró con el misionero, y el sacerdote aprovechó para entablar una discusión con la idea de hacer quedar en ridículo ante los que le escuchaban.  Pero el tiro le salió por la culata y de pronto se encontró en apuros sin poderse defender con la Biblia – un libro desconocido por él. Al no poder defenderse con argumentos, decidió hacerlo con las manos. Tanto era su cólera que le dio un puñetazo en la cara a don Adrián Lofsted. El amor de Dios y la tranquilidad del Espíritu se manifestó cuando en vez de pagarle con la misma moneda, don Adrián le habló de la Palabra de Dios. Todo el público se dio cuenta de la diferencia entre estas dos religiones en el instante y quedaron convencidos de la verdad del Evangelio. Hizo un impacto enorme, en la juventud, que en más de una ocasión había presenciado los abusos del sacerdote.    

Otro caso fe en el pueblo de Cascay cerca la ciudad de Huánuco, los hermanos fueron atacados por fanáticos católicos emborrachados. Después de la reunión de apertura de la Convención se formó la multitud al escuchar las campanadas de la torre del templo. Guiados por el sacerdote salieron para botar a todos los evangélicos del pueblo. El pastor Juan Espinoza y otros hermanos fueron apedreados.  El hermano Santiago Gómez fue arrastrado de su hospedaje y golpeado en la calle, luego llevado a la cárcel. Más tarde el cura junto con borrachos entró a la cárcel donde estaba el hermano y le golpearon hasta cansarse y le dejaron inconsciente al hermano. Finalmente, llegó la policía para poner fin a la violencia y llevaron a 12 pleitistas a la cárcel de Huánuco.  Al día siguiente todos declararon que fue el sacerdote que les sirvió de líder en el ataque. Nos llamó la atención cuando el sacerdote negó toda participación cuando le tocó su turno para declarar.

En mayo de 1936 el Rev. Marcos Volstad y don Alfonso Muñoz viajaban a Punchao en la provincia de Huamalíes Huánuco, tenían que llevar una carta del Prefecto de Huánuco, donde se les dio garantías para entrar a la ciudad de Llata y Punchao. Al caer la noche llegaron a Punchao y el culto ya había empezado, la luna brillaba y todo parecía tranquilo. Mar tarde, un joven irrumpió en el alojamiento para informarles que la población había lanzado un ataque contra los hermanos y el joven no podía localizar a su abuela. Don Marcos y dos hermanos más se pusieron a orar. Varios obreros laicos habían sido golpeados fuertemente en la cabeza y como el hermano Teófilo Sifuentes perdió un ojo, y muchos otros hermanos tenía que esconderse para no ser lastimado físicamente.

Podríamos seguir mencionando más incidentes parecidos donde el fanatismo de las masas, exacerbado por el furibundo celo del clero, prácticamente puso en peligro la vida de muchos pioneros aliancistas. Tal es el caso de hermana anciana Francisca Infante que sufrió un ataque más dramático, pues durante la Convención de Tayabamba de 1939, un fanático quiso arrojarla a un abismo, porque según él, esta creyente era una bruja. A pesar que la policía era consciente de estos ataques y atropellos, no tenía detenidos, las investigaciones quedaban truncas y los culpables nunca fueron castigados. Tal vez la razón estaba en lo que Volstad le dijo un día a Clark en una carta personal: “me temo que hay mucho dinero y poder sacerdotal detrás de los criminales como para que los pobres hermanos ganen el juicio.” //       

LA EXPANSIÓN MISIONERA EN PROVINCIAS

Desde Huánuco por sus provincias, en medio de la oposición y la persecución contra los evangélicos, comenzó a difundirse la Palabra de Dios. Los misioneros llevando el Evangelio visitaban ciudades capitales de provincias y distritos. En las décadas de los 20, 30, 40 y 50, el Evangelio se iba extendiendo a los pueblos del valle del Huallaga y en pueblos de la provincia de Pachitea, Dos de Mayo, Huamalíes, Huacrachuco y hasta la sierra del departamento de la Libertad.

Los mismos hermanos valientes llevaban el mensaje a los pueblos. Y la semilla de la Palabra de Dios caía en buena tierra y comenzaba a producir frutos. De pronto se levantaron grupos en los pueblos de La Unión, Pachas, Sillapata, Punchao, Panao, El Valle, Pinquirray, Huaylla, Aclacancha y Pomacucho. Con el tiempo, se extendía fuera de región de Huánuco y a otras partes del país.

Gracias a Dios, se formaron varios obreros, cuyos nombres estarán escritos en el Libro de Dios. Ellos trabajaron junto con más misioneros que llegaban al Perú, para fortalecer el trabajo. Ha pasado tiempo y es difícil recordar las fechas de iglesias que la Misión Alianza plantó en cada capital de provincias y distritos de Huánuco. En seguida se menciona solo algunas de las primeras obras.

EN TINGO MARÍA

En los primeros años de la década 1940-50 la Carretera Central llegó hasta Tingo María. Posteriormente el camino fue extendido hasta la ciudad de Pucallpa, ubicada en la orilla del Río Ucayali. La región de Tingo María se prestaba para el cultivo del plátano, yuca, naranjas, café, paltos y la coca. Muchas de las familias de la sierra decidieron convertirse en colonos y se trasladaron a esa selva alta.

La Misión optó por abrir un centro misionero en Tingo María; y en el año 1947 la familia Lofsted fue destacado a ese lugar de colonización. Muchos hermanos de la sierra se habían trasladado a esa región también, y fue la cosa más natural que testificaron de su fe a sus vecinos y amigos. Comenzaron reuniones en sus casas. Algunos se convirtieron y se establecieron “puntos de luz”.

Otras más iglesias se formaron en la región; la iglesia de Tingo María sigue siendo “iglesia madre” y de bendición y ayuda a muchas congregaciones en la región. Hasta hoy hay 25 Iglesias que alaban a Dios y predican el Evangelio.  

La Navidad es siempre de bendición en el país. Las Iglesias preparan un programa especial para festejar; y en esas ocasiones muchos del pueblo nos honraban con su presencia. En cierta ocasión tuvimos el coro en nuestra casa ensayando. Hacíamos tanta “música” que nadie oyó la protesta de cuatro gallinas y un pavo al ser llevados por unos ladrones. Pero ni eso podía apagar nuestro entusiasmo, al celebrar el nacimiento del Señor que vino a esta tierra para salvarnos de las consecuencias de nuestros pecados.

Después de años, cuando la Alianza se separó de la Iglesia Evangélica Peruana, más del 70% de la congregación en Tingo Maria optó por seguir con la Alianza; pero ya que el terreno se compró a nombre de la IEP y algunos no querían unirse con la Alianza; los de la Alianza se quedaron en la calle...sin terreno ni edificio en donde adorar a Dios. En el patio de la casa de la misión se construyó una capilla provisional con diez postes de madera y techo con hojas de palmera.

Los hermanos hicieron lo imposible para conseguir fondos para comprar un terreno y edificar un templo. Pero vino un donativo de un creyente en Los Estados Unidos que fue suficiente para comparar un buen terreno en la calle principal de Tingo María - calle que forma parte de la Carretera Central. Los hermanos pusieron manos a la obra y han levantado un lindo templo donde con bendición se predica la Palabra de Dios. Y es un lugar donde muchos han encontrado a Cristo como el Salvador de su alma. Goza de su propio santuario y casa pastoral. Fue en un concilio celebrado en Tingo María, se ordenó los tres primeros pastores peruanos para su ministerio en la Alianza.

Un día, el pastor de la Iglesia apareció en la puerta del misionero para decirle que había una mujer muy enferma que vivía a un kilómetro de la Iglesia que solicitaba una visita. Guardaba cama por más de tres meses y parecía estar a la puerta de la muerte. Y según el pastor nunca había aceptado a Cristo como su Salvador, a pesar de ser una simpatizante del Evangelio. Quería que el pastor y el misionero le visite para hablarle del Evangelio y orar a que Dios le sanara. Con un anciano más se acercaron a la casa. Fue una anciana y se veían en la misma cara los estragos de la enfermedad. No entendía el Evangelio; pero con Biblia en la mano le explicaron el plan de la salvación. Ella misma oró a Dios con lágrimas pidiendo perdón de sus pecados; e invitándole a Cristo a que fuera el Señor y el Salvador de su alma.

Terminada su oración le miró al pastor y dijo, “Pastor, creo que Cristo me puede sanar.” Dirigieron su atención a la Palabra de Dios y las promesas que el Señor nos ha dado al respecto, la ungieron con aceite y le encomendaron al Señor, rogándole a que le sanara. – La pareja misionera salió al día siguiente para Huánuco donde permanecieron tres meses enseñando en La Academia Bíblica. Después regresaron a Tingo María a tiempo para el estudio bíblico que se celebraba los viernes por la noche. Notaron la cara resplandeciente de una mujer que después del estudio se acercó para informarles que fue ella la que aceptó a Cristo como su Salvador ese día y que al día siguiente se levantó con un cuerpo sano. Más tarde se bautizó y durante años servía al Señor. Como este caso y otros el Señor sigue haciendo impacto en la Región de Tingo María.

Otros centros se han establecido en la región, como Cachicoto, Palo de Acero, Aguaytía. Aucayacu y Pucallpa. Hay muchos nombres que sobresalen en la obra de la Alianza por la región de Tingo María y Pucallpa. No se puede nombrar a todos, pero todos reconocemos el valor de hombres como Juan Espinoza, Manzueto Lozano, Máximo López, Gadit Alarcón, Guillermo Rosales y su muy recordada esposa Zoraida (madre espiritual de muchos), Manuel Atencia, Domingo Luján, Alipio Leandro, Amós Durán, Hildebrando Tello y muchos predicadores más. Victorino Malpartida, obrero laico, estableció no menos de quince Iglesias y grupos en la región de Pucallpa.

Entre los laicos hay nombres no menos ilustres; como el hermano Tupiño de Naranjillo, el hermano Ponce, el hermano Telmo Valles, también los hermanos Mori Rodríguez, Raúl Angulo, Asunción Castillejos, Juan Upiachihua; y muchos más que contribuyeron para el crecimiento de la obra. El Señor les ha reservado su galardón. Papel me faltaría para nombrar a todos los que han trabajado y siguen trabajando en la región de Tingo María. – Gracias a Dios por los 25 “Puntos de luz” que forman la Convención del Alto Huallaga y donde se proclama a Cristo Jesús como el “Camino, la Verdad y la Vida”. Y que nadie puede acercarse al Padre sino por El.



CASCAY

Un grupo se estableció en lugar denominado “El Valle”, en casa de los Alarcón. Froilán y Berta no dejaban de testificar de su fe en Cristo Jesús y otros se convirtieron. – Un joven llamado Victorino del pueblo de Cascay había conseguido trabajo en una hacienda cercana. El mismo testificó que era un muchacho perdido... coquero, borracho, inmoral, peleador y cigarrero. A pesar de ser joven se iba de mal en peor. Un día vino a la hacienda otro joven a visitar. Estando allí entabló una conversación con Victorino y le invitó a una reunión de evangélicos en el vecino pueblo de El Valle. Cuando le preguntó si se reunían para divertirse, el visitante le dijo que se reunían para adorar a Dios. También le avisó de que el Evangelio es bueno para dejar de beber, de masticar la coca y de fumar. Luego le dijo: “Pasaré a las siete de la mañana a recogerte e iremos juntos...Listo? ¡Listo!”.

Victorino habló con su tío Leonidas y le invitó a que le acompañará el domingo a la reunión en El Valle. Leonidas no quería saber nada de esa reunión porque según él los “protestantes” eran del Diablo. Victorino le dijo: “No tío, nosotros somos del Diablo..., nos emborrachamos, masticamos la coca, cometemos inmoralidades y peleamos. Ellos se reúnen para adorar a Dios.”

El sábado buscó a cinco jóvenes más para acompañarle a la reunión en El Valle. Cuando se acercaron a la casa pudieron escuchar a los hermanos cantando el himno VIENE OTRA VEZ. Un hombre les invitó a que entraran y los siete se sentaron juntos. Al llegar el momento de la oración inclinaron sus cabezas y un hermano empezó a orar... y a Victorino le parecía escuchar la voz de Dios, Y no le parecía reunión de demonios. Abrió sus ojos, pero nadie le miraba. Sin embargo, se molestaba porque parecía que aquel que oraba le hablaba a él. Porque decía que los borrachos son así y asá, que los idólatras andan en pos de las brujas buscando soluciones... a veces contemplan suicidarse y no tienen paz. Parecía que todo le decía directamente a él. Dentro de si se decía, “¿Quién le habrá dicho estas cosas de mí para que me insulte así?”

Después del culto, creyendo que lo había insultado, dijo que no volvería jamás; pero al otro domingo estaba de nuevo en la reunión con sus cinco amigos. Victorino se acercaba más y más a las filas de Cristo. Sin ser convertido todavía había dejado de tomar, masticar la coca y fumar.

Un día estando en una fiesta en Cascay el gobernador le agarró y a empujones le llevó a la cárcel. El gobernador le acusó de ser evangélico y de corromper a la juventud del pueblo llevando a reuniones evangélicas. Se encontró en la cárcel por ser evangélico... sin serlo todavía. Pero allí en la cárcel, a solas, comparó lo que veía en la vida de sus correligionarios y lo que había visto entre los evangélicos en El Valle y quedó convencido de lo que escuchó al joven evangélico era verdad, y allí en la cárcel aceptó a Cristo como su Salvador.

Un gran amigo de su padre al saber de su encarcelamiento vino y le preguntó, por qué de todo esto. Enfadado se fue en busca del gobernador y con amenazas de denunciarle ante las autoridades de Huánuco le obligó a soltarle. Lo hizo; pero prohibiéndole hablar del Evangelio en Cascay. Victorino no se dejó asustar por las amenazas y compartió el Evangelio con muchos de su pueblo y varios se convirtieron.  

Pero el sacerdote de la región no se dio por vencido. Años más tarde, durante una Convención Bíblica celebrada por los Evangélicos en Cascay, los hermanos fueron atacados por fanáticos emborrachados. Después de la reunión de apertura de la Convención se juntó una multitud al escuchar las campanadas de la torre de la Iglesia Católica. Guiados por el sacerdote salieron para botar a todos los evangélicos del pueblo. Don Juan Espinoza fue apedreado y se lastimó de un tendón que le obligó a soportar un ligero cojeo durante el resto de su vida. También el hermano Miguel Carranza de Tingo María tenía que huir del pueblo para salvarse de la furia de los atacantes.

El predicador Santiago Gómez fue sacado de su hospedaje, golpeado en la calle y llevado a la cárcel. Más tarde entró el cura con unos borrachos. El cura, en forma vengativa, culpándole del éxito del Evangelio en la región, le comenzó a golpear hasta cansarse, hasta dejar inconsciente en el piso.

Victorino Malpartida salió a la carretera en busca de movilidad a Huánuco para avisar a la policía de lo ocurrido. Encontrándose con don Adrián Lofted llevaron diez policías y un teniente, quienes en forma enérgica pusieron fin a esa persecución. La policía arrestó a doce hombres. El teniente quiso llevar al sacerdote también; pero éste rehusó acompañar, prometiendo presentarse en la comisaría la mañana siguiente para hacer sus declaraciones. 

El día siguiente los 12 arrestados declararon uno por uno, sin saber del testimonio de los otros, que fue el sacerdote quien les sirvió de líder en el ataque. Llamó mucho la atención cuando leímos la declaración del sacerdote, que había negado toda participación en el ataque a los evangélicos.

EN LLATA

No fue fácil establecer una obra en la ciudad de Llata, capital de la Provincia de Huamalíes. Los cuatrocientos años del catolicismo habían echado raíces muy hondas en las tradiciones y creencias del pueblo y la región. Cuando los primeros mensajeros del Evangelio llegaron, no faltaban las amenazas, los insultos y el rechazo. 

Por la gracia de Dios varios hombres de carácter fuerte y de influencia aceptaron a Cristo como su Salvador personal. Con ese dinamismo personal Samuel Saenz y Moisés Pablo empezaron a compartir su fe y a defender a los mensajeros del Evangelio a capa y espada; y poco a poco la semilla sembrada empezó a dar su fruto y se formó una Iglesia en Llata que hoy día goza de los servicios de un pastor.

El pastor también alienta y estimula la obra en más de doce pueblos donde se ha establecido iglesias o grupos que se reúnen para alabar a Dios y proclamar el Evangelio a vecinos, amigos y parientes. Además, auspicia una Academia Bíblica para la preparación de líderes para las iglesias de la región.  

Con el tiempo, dos misioneros realizaban un Instituto Rural. De día celebraban las clases y en las noches reuniones evangelísticas. Dos hombres del pueblo venían cada noche y siendo amigos se sentaron juntos. Después de la penúltima reunión se hizo una invitación a venir a nuestro alojamiento para hablar sobre los pasos hacía la salvación. La mañana siguiente, temprano, uno de esos hombres se presentó a la puerta. Le invitamos a pasar y durante un tiempo contestamos sus preguntas y tuvimos el placer de guiarle a los pies del Señor y de lo que se sabe siguió al Señor hasta su muerte.

El otro amigo que no buscó al Señor como Salvador ni en los cultos ni en forma personal. Los alumnos que fueron de Llata a la Academia Bíblica en Huánuco, contaron una historia triste acerca de aquel hombre.  Un día, frustrado con la vida y borracho, se dirigió hacia la peña ubicada al lado de la ciudad y vieron a aquel hombre arrojarse al aire y caer más de ciento cincuenta metros de profundidad y cayó muerto pie de la peña. Los dos amigos asistieron a las mismas reuniones. Escucharon los mismos mensajes. Recibieron las mismas invitaciones. Uno abrió las puertas de su corazón a Cristo Jesús y lástima que el otro optó por el camino del suicidio. 

EN PACHAS 

Los primeros años de la obra en Pachas se caracterizaban por bastante oposición. Al principio se reunían en casas particulares; pero por fin contra viento y marea lograron comprar un terreno y construir su propio templo. En el principio fue conocido tan solo como la Iglesia Evangélica. Las primeras visitas de los misioneros se llevaron a cabo alrededor del año 1930. Uno de los primeros que visitaron a Pachas fue el hermano Daniel Steiner. Ahora se puede llegar a Pachas en un cómodo autobús, pero en ese tiempo el viaje se hacía desde Huánuco a lomo de bestia - por las alturas. En la calle tenía que aguantar insultos como “diablo”, “garachupa” (rabo calato). Los nuevos sufrían el desprecio de la gente que no querían tener nada que ver con los evangélicos. No querían que existiera una Iglesia Evangélica en su pueblo. Tampoco permitían a los evangélicos sepultar a sus muertos en el cementerio del pueblo. Esto les obligó a conseguir un terreno propio. Lo cercaron con un buen muro y ahora los mismos católicos piden permiso para enterrar a los suyos allí porque está bien cuidado. Lo del pueblo es un campo desolado con muros caídos que permite libre entrada para el ganado.

Menos mal que los primeros creyentes eran de carácter fuerte y lograron soportar toda esa adversidad. Su constancia dio buen resultado y Pachas llegó a ser la Iglesia más fuerte de toda la Provincia de Dos de Mayo. De allí salieron hombres como Máximo Segundo, Paulino Ramírez, y Venancio Rivera para sembrar la semilla en lugares cercanos y lejanos. Trabajaron como obreros en la región los hermanos Víctor Sifuentes, Jacinto Santillán, Alipio Leandro, Julio Martínez, Mansueto Lozano, Guillermo Rosales y Zacarías Sánchez con excepción de Julio Martínez, todos eran graduados de la Academia Bíblica de Huánuco.   

Aurelio Vara vivía en un pueblo muy aislado de la sierra. Tomaba mucho y como no había muchas fiestas en su pueblo, viajaba a los pueblos cercanos para disfrutar de sus fiestas. En una de esas fiestas se emborrachó tanto que no pudo subir a su caballo para regresar a casa. Dos amigos le ayudaron a subir al caballo. Ni bien salido de pueblo, de noche empezó a llover. En un lugar estrecho del camino el caballo resbaló y cayó sobre la pierna de Aurelio fracturándola. Amaneció tirado en el camino. No entro en los detalles de como le separaron esa pierna con gangrena de su cuerpo. Un médico de paso lo hizo y como por milagro sobrevivió de aquella intervención quirúrgica. El médico llevaba en el bolsillo un Nuevo Testamento que le habían regalado; y como no le interesaba, lo ofreció a Aurelio para que tuviera algo que leer durante su recuperación. Empezó a leer en San Mateo. Al llegar a San Juan, capítulo tres, le impactó al leer que Cristo dijo a Nicodemo que para ver el reino de Dios tendría que “renacer”. Esa palabra no entendía. Preguntó a los del pueblo sobre el significado de esa palabra y nadie le daba la razón. El camino pasaba por su puerta y a los que pasaban preguntaba sobre el asunto. Nadie lo podía aclarar.

Un día un hombre evangélico le había preguntado si había nacido de nuevo. En la conversación le invitó a una Convención Bíblica que se iba a celebrar en Pachas y dio las fechas, diciendo que a lo mejor allí lo podrían explicar su gran pregunta. Para un hombre sano, llegar a Pachas costaría tres días a pie. Don Aurelio ya no podía viajar montado. Llevando fiambre para siete días salió en una muleta precaria para Pachas y la Convención Bíblica. Se cansaba, sudaba, sufría del calor de día y del frío de noche. Pasaron los siete días y no llegaba. Ocho días... en el noveno día se le acabó el fiambre. Por fin, al anochecer del día domingo entró en Pachas y preguntó por la Iglesia Evangélica. Llegó cuando se daba el mensaje. No conocía nada del comportamiento en la Iglesia. – Durante meses vivía con una pregunta importante. Tenía que lograr la respuesta.

Al entrar no buscó asiento. Así, sudoso, cubierto de polvo, apoyándose con su muleta y bastón caminó hasta pararse frente al púlpito. El predicador se detuvo en su mensaje y escuchó una voz de angustia, pero también de esperanza en la pregunta que salió de la profundidad de un corazón... ‘Señor, he caminado diez días para llegar aquí porque me dijeron que aquí me podrían explicar como puedo nacer de nuevo porque quiero ir al cielo. ¿Me lo pueden explicar... o tengo que seguir buscando esa respuesta en otro lugar?”.

Esa noche su largo peregrinaje terminó en los brazos del Señor. Esa noche nació de nuevo; aceptó a Cristo como su Salvador y durante años servía fielmente al Señor. Lo que he contado aquí, él mismo me lo contó en un viaje que hicimos, los dos, de Tingo María a Huánuco.

Dios sabía que un día Aurelio llegaría a Pachas con esa pregunta e hizo lo necesario para que en ese pueblo hallara la respuesta a su repetida pregunta. Aurelio murió en el Señor y en el culto de entierro dos personas aceptaron la invitación del predicador de abrir las puertas de sus corazones al Señor. 

La sierra tiene sus héroes de la fe: Juan Espinoza de La Unión, Esteban Malqui de Sillapata; los esposos Víctor Sifuentes de Llata; Jacinto Santillán, Máximo Segundo, Maglorio Bravo, de Pachas; Fortunato Blas, de Tantamayo; Augusto Domínguez de Huacrachuco, el hermano Román Girón de Tayabamba y muchos otros, pero todos redimidos por la sangre de Cristo, cada uno con su testimonio que conmueve el corazón. Dios les salvó; les cambió; les hizo nuevas criaturas en Cristo Jesús y la región se ha dado cuenta una vez más del poder del Evangelio que transforma al pecador en hijo de Dios. 

EN LA OROYA

En el año 1960 la Alianza entró en La Oroya, centro minero de la “Cerro de Pasco Mining Corporation”. Allí extraen oro, plata, plomo, cobre y otros minerales más. Los hermanos Félix y Espíritu Panduro trabajaban en la Compañía. Ellos abrieron su casa para reuniones evangélicas. El grupo creció y hacía falta más espacio. Pero ¿Dónde? Existían grandes problemas para ubicar un lote en esa ciudad dado que casi todos los terrenos pertenecen a la Compañía. Al fin, en 1970 Dios les bendijo con un lugar permanente. La Compañía organizó un sorteo para obsequiar tres terrenos a tres obreros para poder levantar sus casas. Uno de los ganadores resultó ser un hermano de nuestra congregación y con gozo lo donó a la Iglesia. 

Con la ayuda de las maquinas y materiales facilitados por la Compañía, se levantó un edificio que permite a la Iglesia llevar adelante todas sus actividades. Gozan de un auditorio, salas para las clases de la Escuela Dominical y un apartamento como casa pastoral. Y al momento de escribir esta historia la Iglesia crece y goza de su pastor.

Antes de conseguir ese edificio, las reuniones, en un tiempo, se celebraban en la casa de un hermano. La madre no compartía la fe de su hijo; y se refugiaba en la habitación más alejada de la sala de reuniones; y para no escuchar las canciones ni los mensajes, escondía su cabeza debajo de su almohada; pero llegó el día cuando aceptó al Señor.

EN HUACHO

En Huacho, la obra de la Alianza ha tenido dos etapas. Años atrás, los misioneros Volstad, Roffe y Swift y sus familias, trabajaron en esa ciudad, pero en ese tiempo para colaborar con la Iglesia Evangélica Peruana, en la etapa de socios en levantar una sola iglesia evangélica en el Perú.  

Pero la obra netamente de la Alianza Cristiana en la ciudad de Huacho, tuvo su principio en el año 1964, cuando los misioneros Carlos y Ruth Good fueron instalados en esa ciudad para establecer una iglesia. Empezaron de cero; buscaron el rostro del Señor y pidieron sabiduría de lo Alto para saber cómo empezar la obra y hacer impacto en la ciudad. Pasaron mucho tiempo en oración y a veces ayunando, rogando a Dios a que les guiara. Poco a poco el Señor iba formando una idea en la mente de Carlos que un día se convirtió en realidad. 

El hermano Good se sentía guiado por el Señor a organizar una campaña evangelística de diez semanas. No había ni un día de descanso, porque durante 70 noches consecutivas se celebraron reuniones en la carpa de la Misión que se había levantado en una cuadra de la calle principal de la ciudad. Muchas personas hicieron profesiones de fe durante las diez semanas. Después de la campaña pasaron a ocupar un local alquilado.

En eso se terminó el período de los esposos Good y les tocaba regresar a los Estados Unidos para seguir estudios superiores. Para lograr una base financiera para instalarse en Los Estados Unidos y estudiar, decidieron vender sus cosas incluyendo su carro. Las cosas se vendieron sobre la marcha. Pero no se presentaron compradores para el carro.

Una mañana, en la Iglesia, Ruth sentía la voz de Dios hablándole de una porción Bíblica que leía, 1 Reyes, capítulo 17. Se trataba de las palabras del profeta Ellas a la viuda que recogía un poco de leña para preparar lo poco que le quedaba para un bocado para ella y su hijo... para luego morir, porque no tenía nada más de comida. El profeta le pidió a que le hiciera un pan para él primero. El profeta también le dijo que de hacerlo ni la tinaja de harina ni la vasija de aceite se secarían hasta el fin de la sequía.

La señora Ruth, al llegar a casa, lo compartió con su marido y dijo que creía que el Señor les bendeciría si dejaran para la Iglesia lo recogido de la venta de sus cosas y su carro, Primero Carlos veía obstáculos en el camino. ¿Cómo sería llegar a Los Estados Unidos con las manos vacías? Les haría falta dinero para poner a sus hijos en el colegio, alquilar una casa, pagar el costo de las clases y mantener a la familia.

Lo pusieron en oración. Faltaba un día para salir de viaje y no se había presentado un comprador para el carro. Pero en ese mismo día un jardinero vio el aviso de venta en la ventana del carro. Tocó la puerta y preguntó por el precio del vehículo. Concretaron el precio y Carlos le dijo, “Necesito el dinero hoy mismo”. Los bancos no se abren el día sábado. El hombre dijo que eso no era problema. Una hora más tarde regresó con los dos mil dólares en efectivo, firmaron los papeles y se fue con el carro. Ya tenían cuatro mil dólares entre manos y después de orar decidieron dejar el dinero en las manos de Marcos Volstad para la compra de un terreno para la Iglesia.

Los misioneros regresaron a los Estados Unidos con dos maletas y sin dinero en el banco. Unos treinta años después contaron las bendiciones de Dios sobre sus vidas. Carlos goza de su Doctorado y la señora su Licenciatura. Y eso sin endeudarse para pagar los estudios. Son dueños de una linda casa y circulan por las calles de la ciudad y del país en un lindo carro. Como el profeta lo prometió a la viuda... la tinaja y la vasija no se han secado en la casa de los Good tampoco.

En el año 1967 compraron un terreno en Huacho ubicado frente a una nueva urbanización. Ya levantaron un templo. Con los años la iglesia ha tenido un crecimiento gradual y sirve como una, “Voz en el desierto” para el Señor.

Allí en la ciudad de Huacho muchos han escuchado la voz de Dios invitándoles a formar parte de Su familia por medio de un nacimiento espiritual. Gracias a Dios que no pocos hicieron caso a esa voz y hoy sus nombres están escritos en el Libro de La Vida Eterna. La Iglesia sigue su meta de proclamar el Evangelio a todos. La Iglesia de Huacho actualmente forma parte de LED Grande.



EN HUANCAYO

Desde La Oroya la obra se extendió al vecino pueblo de Huancayo. Y fue en el año 1971 que Huancayo recibió su primer misionero Aliancista después de aquel intento infructuoso del año 1897 del segundo intento de plantar la iglesia Alianza en el Perú.  

En el año 1970, la Misión recibió una carta firmada por 50 hermanos de la zona central. Pidieron que la Misión considerara la posibilidad de destacar personal en esa zona. Fue en el año 1971, los esposos Smith, Federico y Marilyn, se establecieron en la ciudad de Huancayo. Ya existía un grupo de Aliancistas que formaron el pequeño núcleo como base. El Señor empezó a tocar varios corazones y la Iglesia crecía.

El hecho de que los Smith sufrieron varios robos en su casa durante sus ausencias no les quitó el ánimo de seguir trabajando en Huancayo. Con el tiempo consiguieron un pastor peruano y la obra sigue adelante. 

Huancayo sirvió de base para extender la obra en la región del Centro. Los Smith colaboraron en abrir la Iglesia de Cerro de Pasco. También se abrió obra en la ciudad de Oxapampa. Desde esa fecha se han abierto obras en más de 18 lugares. ¡A Dios sea la gloria!

EN TRUJILLO

La ciudad de Trujillo está ubicada a unos 550 Kilómetros al norte de Lima. Por ella pasa la carretera Panamericana y facilita el transporte de personas y mercancías de Tumbes en el norte hasta Tacna en el sur. Hoy por hoy su población pasa de medio millón y sigue creciendo. Es la tercera ciudad del Perú y es una ciudad que mantiene mucho de la cultura española y goza de su propia Universidad. 

En el año 1952 los esposos Lofsted se trasladaron a la ciudad de Trujillo para colaborar en una Iglesia que tenía cierta vinculación con la IEP. El hermano a quien le decían “Doctor Pablo” por sus remedios caseros hechos de yerbas, era el que dirigía la obra en esa ciudad. En su casa gozaba de una sala grande que se usaba para las reuniones, donde su hijo predicaba el Evangelio. En esos días los Lofsted ayudaban con la enseñanza y con el coro de la Iglesia. 

A raíz de la separación de la Alianza de la IEP en el año 1954, el misionero Adrián Lofsted fue encargado para establecer oficialmente una obra de la Alianza en la ciudad de Trujillo. El misionero Lofsted explicó el motivo de su retirada del grupo anterior dirigido por el hermano “doctor Pablo”, asegurándoles de sus oraciones a su favor; y a la vez advirtiendo a los hermanos a que se quedaran en su Iglesia y que no le siguieran. 

Una sola familia que no estaba de acuerdo con las enseñanzas del “Dr. Pablo” les pidió permiso para asistir a la Alianza. Las demás personas que llegaron a formar parte de nuestra Iglesia en Trujillo fueron personas nuevas alcanzadas por el trabajo misionero. Se alquiló un local en lugar estratégico que había servido como casa comercial; y se procedió a su renovación. Se compraron bancas, púlpito y un letrero para la fachada identificándose como La Iglesia Evangélica Alianza. Para hacer impacto en la ciudad se valió de una emisora de radio y del periódico local para presentar el mensaje de Cristo en busca de las almas perdidas. Dios prosperó la obra y dentro de un tiempo corto se reunía un grupo de unos 40 convertidos que asistían a as reuniones.

Después de un tiempo, Los Lofsted fueron trasladados a la Ciudad de Huánuco para enseñar en el Instituto Teológico Alianza. La mitad de sus treinta años en el Perú fueron dedicados a compartir sus conocimientos bíblicos con los alumnos que más tarde llegaran a ser líderes en la Iglesia Alianza en el Perú. Al salir los Lofsted fueron reemplazados por la familia Good. Encontrando un buen fundamento, comenzaron a construir sobre ello. Los pastores Good tenían la costumbre de visitar a todos los hermanos que no habían asistido a la reunión del día domingo y lo hicieron el lunes. Así se cercioraron de los problemas que tenían y buscaron las maneras de ayudarles y solucionarlos.

El humor no faltaba en la casa de los Good. En cierta ocasión cuando Carlos estaba de viaje en una visita extendida a la región de Tayabamba; la señora aprovechó de una buena oferta para alquilar una casa mejor ubicada y se trasladó allí. Cuando Carlos llegó a la casa que había dejado al salir de viaje, lo encontró totalmente vacía y sin saber nada de la ubicación de su familia. Poseedor de recursos inteligentes, por fin ubicó a su familia. Pero obligó a su esposa a prometerle que nunca más le haría sufrir así.

Al salir los Good, los Lofsted volvieron de nuevo por un tiempo hasta ser trasladados a Lima. En su reemplazo vinieron Samuel y Mariana Wilson con su familia. Después de un año fueron traslados a Lima para pastorear la Iglesia de habla inglés que se reunía en la Iglesia de Lince. Llegaron los esposos Tomás y Roberta Sawyer quienes movilizaron a la Iglesia y se trasladaron de la tienda alquilada a un terreno propio en la calle Huallaga.

Poco a poco se iba construyendo una sala que sirvió tanto para la Escuela Dominical como para las reuniones de adoración y evangelización. Y luego en un segundo piso (parcial) se logró un departamento para el pastor. El hermano Alejandro Montes y su señora tenían el honor de ser los primeros pastores Peruanos de la Iglesia en Trujillo. Los primeros años fueron testigos de un crecimiento paulatino. A pesar de los altos y bajos, la Iglesia se mantenía y la asistencia se iba en aumento.

Durante su pastorado se comenzó a levantar las paredes del santuario. Los esposos Sluyter se trasladaron a Trujillo para ayudar al pastor en la obra. Hubo un cambio de pastores y vino el hermano Luís Tolentino recién graduado del Instituto Teológico Alianza de Huánuco y con la ayuda de los Sluyter, hicieron un buen trabajo. A la vez, contaron con la colaboración de los hermanos Pepe Chávez, Wernan Pinedo y Vicente Alcántara. Fue en ese tiempo que lograron techar el templo.

Usando la ciudad de Trujillo como base de operaciones para la extensión del Evangelio, se llegó a muchos lugares cercanas, como el lugar denominado “Casa Grande”, Puerto Chicama, Laredo y Cartavio. Desde este lugar, también los misioneros visitaban las regiones aisladas de Tayabamba y Huacrachuco.  

En la Iglesia Trujillo, se iba despertando un deseo de tener sus propias campañas evangelísticas al estilo del ENCUENTRO CON DIOS. Para 1985 el pastor Chávez había terminado su preparación inicial y estaba pastoreando la Iglesia del Callao. Como llevaba la Iglesia de Trujillo en su corazón fue fácil establecer una relación de “Iglesia Amiga”. Mandaron del Callao grupos de jóvenes y mayores para unas visitas cortas para ayudar a la Iglesia a evangelizar. 

Vino el pastor Julio Vílchez y la Iglesia tomó aún más ánimo y vigor. La asistencia aumentaba y alcanzaron una asistencia de 180 personas. Ya hacía falta más personal para atender a la creciente congregación. A petición de la congregación el hermano Vicente Alcántara se incorporó al equipo pastoral. 

En el año 1985 se celebraron tres Campañas Evangelísticas en que se registran 467 profesiones de fe. Las Campañas se celebraron en la Avenida Larco en las instalaciones de la Feria del Norte. El apoyo del pastor Chávez ayudó mucho. Al ver el aumento de la iglesia, se desligó de uno de sus pastores asistentes, a Joaquín Alegre, y le envió a Trujillo, sostenido por la Iglesia de Callao. 

Al finalizar el contrato del hermano Vílchez, vinieron a Trujillo en el año 1987 las familias del pastor Ernesto Klassen y del pastor Harold Rivas. El pastor Alegre regresó a Callao: y el pastor Alcántara seguía en el cuerpo pastoral.

El sector donde la Iglesia estaba se iba deteriorando y algunas personas no querían asistir a la Iglesia por lo peligroso del área. A fines de mayo del año 1987 se hizo el correspondiente éxodo del local y se trasladaron a las instalaciones de la Feria donde anteriormente celebraron las Campañas. Pero los dueños empezaron a alquilar el local para fiestas mundanas y los de la iglesia se vieron obligados a llegar temprano para limpiar el local. Los de las fiestas dejaron botellas rotas. La gente hacía sus necesidades en cualquier sitio y apestaba terriblemente. Hablaron con el dueño, ofreciéndole aún más dinero para alquilar el local solamente a la Iglesia. En vez de acceder a su petición optó por rescindir su contrato con la Iglesia. 

Esto les obligó a buscar otro local. No querían regresar al local en la Calle Huallaga porque sería como volver a Egipto. A primera vista la ubicación que la Iglesia ocupa actualmente no podría servir. Existía sobre el terreno una casona vieja hecha (de quincha). Pero después descubrieron que detrás de la casona existía una casa de material noble que les podría servir hasta poder derribar la casona y levantar un templo. 

Compraron ese local; y el primer culto se llevó a cabo el 10 de julio del año 1987. Los hermanos de la Iglesia se sacrificaron para la compra. Vino una ayuda del extranjero que cubrió una parte del costo de la construcción de la Iglesia. También el hermano Abel Bustamante, un comerciante, prestó una gran ayuda al facilitar las máquinas de la empresa para derribar la casona. Y con sus camiones sacaron todos los escombros. Además, proporcionó algunos materiales de construcción, incluyendo el techo, que donó de su parte. Gustavo Polo llegó para ser el pastor titular de la Iglesia. Dios les ha dado un lindo templo que da cabida para más de seiscientas personas.

En Trujillo hay un ministerio que está haciendo un gran impacto. Es el ministerio de AMOR EN ACCION. Visión de los esposos Field, resulta una gran bendición para muchas personas; además, provee trabajo para varias personas. Los esposos Field recogen ropa nueva y usada en los Estados Unidos y lo envían a Trujillo para distribuir a la gente necesitada de Trujillo.

Usando a Trujillo como base de operaciones el Evangelio se ha extendido en varias direcciones. Se ha predicado el Evangelio en Casa Grande. Puerto Chicama, Laredo y Cartavio. De aquí también los misioneros y pastores visitan las regiones aisladas de Tayabamba y Huacrachuco. El crecimiento en Tayabamba y Huacrachuco ha sido fenomenal. El cura ya no visitaba varios pueblos de aquella región, quejándose de que todos son evangélicos.

En años anteriores se gozaba al ver unas doscientas personas asistiendo a las Convenciones. Ahora cuando Tayabamba celebra sus convenciones no sorprende a nadie de que la asistencia a veces sobrepasa la cifra de mil personas. La asistencia en la aislada región de Huacrachuco también ha aumentado y al celebrar la Convención se reúnen entre 500 y 700 personas.

EN CHIMBOTE

Los misioneros de la Alianza pasaron por la ciudad norteña de Chimbote muchas veces en sus continuos viajes entre Lima y Trujillo. Durante años no era más que un pequeño puerto entre varios en la costa árida del Perú. Pero con la aparición de las fábricas de harina de pescado, aquel puerto dormido se convirtió en un gigante activo. Gente por millares llegaron a Chimbote y de la noche a la mañana su crecimiento aumentó en forma sorpresiva.

Al ver ese crecimiento vino la recomendación a la Junta de la Misión en el Perú a que se colocara a una pareja misionera para abrir obra en Chimbote. Después de mucha deliberación y oración los esposos Volstad (Marcos y Margarita) fueron designados en el año 1957. Dios les bendijo desde el principio. Pasaron muchas horas visitando las familias de la ciudad, buscando detrás de esas puertas cerradas a los corazones intranquilos y vacíos; hablando de Cristo la única solución para el individuo y para la familia. Buscaron y encontraron uno y otro que anhelaban cosas mejores. Algunos se convirtieron y el pequeño local resultó muy estrecho. Los esposos Sluyter reemplazaron a los Volstad en el año 1960. Eliminaron una pared divisoria y aun así no fue suficiente. Buscaron un local más amplio y eso también resultó ser inadecuado para atender a la gente cómodamente. 

En el mes de agosto del año 1962 la familia Gaertner llegó al Perú y fueron nombrados para reemplazar a la familia Sluyter en Chimbote. El chofer del camión que llevaba sus cosas a Chimbote les dijo que, de no estar allí para recibir sus cosas, que los dejaría en la vereda, cosa que no podría hacer según la ley. Sin embargo, no queriendo arriesgarlo, los Gaertner optaron por salir a la una de la madrugada con su hija, Kathy, en el pequeño Volkswagen, recién comprado. A la altura del Km 76 sufrieron un accidente de tránsito. Un auto que venía en sentido contrario, empañó con sus luces y Juan no pudo ver a un camión mal estacionado con una parte en la pista; y a toda velocidad dio contra la parte posterior del camión. La hija dormía en el asiento de atrás y no le pasó nada. La esposa Louís murió al instante y Juan quedó muy mal herido. Le llevaron a Lima en estado de coma y durante siete días no sabíamos si iba a sobrevivir o no. Su madre vino al Perú para estar a su lado. Recobró el conocimiento, pero sufría un colapso de memoria. No se acordaba de nada del accidente. El médico dijo que la recuperación total de Juan demoraría por lo menos seis meses y su madre dijo que sería mejor que regresara a la casa de sus padres. Unos años más tarde tuve el privilegio de estar en una Iglesia que Juan pastoreaba.  

Por fin llegó el día cuando la congregación pudo comprar dos lotes de terreno. En seguida comenzaron a juntar fondos para su templo. Un préstamo y una donación de dinero de la sede de la Alianza en Nueva York, puso en marcha la construcción de un precioso templo en un sector prometedor de la ciudad. Pero los gastos tan elevados de construcción acabaron con el dinero antes de poder terminar la construcción. De una manera milagrosa, se recibió un donativo de cinco mil dólares para la construcción del templo de una persona en los Estados Unidos. En una conversación personal con la esposa de uno de nuestros pastores supo de la necesidad. Dios tocó su corazón y prestó esa valiosa ayuda, ayuda que hizo posible la dedicación del templo el 9 de agosto de 1969 bajo el ministerio del pastor Raúl Díaz. En esa reunión muchas de las Iglesias de Chimbote estuvieron representadas y fue impresionante ver a más de 800 personas presente en esa ocasión.  

El terremoto del año 70 devastó a la ciudad de Chimbote; pero el edificio de la iglesia, aunque afectado, resistió y se sigue usando junto con el anexo educacional que se ha levantado al lado. La pesca y la producción de harina de pescado quedó afectada, empeorando la economía de todos. Sin embargo la iglesia sigue siendo una luz en medio de la oscuridad religiosa que impera en aquella ciudad, Entre sus paredes muchos han escuchado el Evangelio: han sentido la voz de Dios llamándoles a un encuentro con El; y al responder positivamente al llamado han encontrado el perdón y vida eterna en Cristo.

Es interesante notar también que hermanos de Chimbote se encuentran esparcidos en diferentes ciudades del país y algunos de ellos han ocupado cargos altos en la administración nacional de la Iglesia Alianza.


EN IQUITOS

Iquitos es una ciudad amazónica, conocida como “La Perla del Oriente”. Se ubica en la ribera norteña del majestuoso Río Amazonas. Es un Puerto Libre del Perú y la profundidad del río permite la llegada de barcos que navegan por los océanos del mundo. Aún en el verano el río tiene una profundidad de unos 25 metros, Y hay que recordar que aquellos barcos navegan por el Río Amazonas por unos cuatro mil kilómetros para llegar a Iquitos. Es una ciudad comerciante, pujante y visionaria. La población sigue creciendo y las oportunidades son múltiples para la presentación del Evangelio de Cristo Jesús.

Durante muchos años existía un grupo de Iglesias independientes ubicadas en Iquitos y en las orillas del Río Amazonas; como también en otros lugares en los ríos afluentes. Uno de los líderes de la obra entre esos grupos era el hermano Eduardo Sifuentes, hombre de experiencia en la obra del Señor. 

A invitación de la Misión hizo un viaje por la región de Huánuco en el año 1949 y quedó gratamente impresionado al ver la obra que la Misión Alianza desarrollaba en la zona. En el año 1953 esas Iglesias independientes invitaron a la Misión a entrar a Iquitos y hacerse cargo de esa obra. Muy a nuestro pesar no estuvimos en condiciones de aceptar la invitación en esa fecha por falta de dinero y de personal. 

La Misión, como ya se ha aclarado, se había retirado de la IEP y pensábamos que con esto las iglesias en esa región retirarían su invitación a la Misión; porque tenían cierta relación amistosa, aunque no orgánica con la LEP en ese tiempo.

La Misión destacó a los esposos Kowálchuk a trabajar y abrir una obra nueva para la Alianza en la ciudad de Iquitos. Llegaron a Iquitos el 3 de octubre de 1957 y fueron recibidos muy cordialmente por los hermanos. Invitado por los dirigentes de la obra a asistir a la próxima convención a realizarse puerto llamado Gallito, el Sr. Kowálchuk asistió y en las sesiones de negocio expuso la posición de la Misión frente a los cambios ocurridos entre la Misión y la IEP.

Después de una explicación en que se hizo bien claro que las Iglesias quedaban en plena libertad para escoger entre seguir en forma independiente o afiliarse a la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera del Perú, se tomó la decisión de dejarlo al criterio de cada iglesia. En forma particular cada iglesia celebró su asamblea para tratar el asunto. Las tres iglesias de la región (Iquitos, Gallito y Mangua) decidieron afiliarse a la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera del Perú. Los líderes y los misioneros pusieron manos a la obra; y con el respaldo decidido de los hermanos laicos la obra comenzó a extenderse. Dentro de poco se inició obras en las riberas de los ríos Napo y Amazonas; así se levantaron grupos en “Dos Unidos”, Justicia, Momón, Santa Otilia, Tamshiyacu y Pihuicho Isla.

Por medio de un donativo de una Iglesia de la Alianza en Los Estados Unidos se pudo comprar el terreno en La Plazuelita Grau en Iquitos que ahora ocupa la iglesia. Los hermanos sacrificaron para poder construir a la brevedad posible y ahora tienen un buen templo con buena aceptación en Iquitos y en la región.

En los primeros años se logró espacio en el periódico para la publicación de un artículo diario intitulado Y LA BIBLIA DICE que despertó interés como también algo de polémica de parte del Obispo de Iquitos. Además, se pudo comprar un espacio de tiempo en la emisora local, Radio Loreto. Se salió al aire tres veces por semana. El Obispo se dirigió a los editores del periódico como al director de la Emisora para demandar la suspensión de esos ministerios. Felizmente los dos directores no se dejaron influenciar por el obispo. Le hicieron ver que ni en la radio ni en el periódico se atacaba a los católicos. Pero si él deseaba refutar lo escrito o proclamado, que muy gustosamente le venderían igual espacio en el periódico y en la radio.

Me escribió una carta acusándome de abusar de la buena voluntad de los peruanos publicando y proclamando herejías. Al contestar la carta le hice ver que era humano como él y que le agradecería mucho si tuviera la gentileza de indicarme en que punto me había desviado de las enseñanzas de la Palabra de Dios en el periódico o por la radio. Hasta la fecha no ha contestado mi carta.

Durante el año 1973, el misionero Tomás Sawyer armó una embarcación de unos 9 metros de longitud que fue utilizado para viajes por los ríos Napo, Nanay y el Amazonas; y así se consiguió ampliar más la obra en la región. – La compra y la preparación de un campamento de 20 hectáreas también llegó a ser una realidad. Goza de una piscina, y varios pabellones para atender a los distintos Retiros organizados por la Iglesia Alianza como por otras Iglesias 

Hombres de la región que han ayudado en los principios de la Obra son Eduardo Sifuentes, Solano Valles, Ladislao Ruiz, Juan Ríos, José Rengifo y Bernardo Ferrero. – Con el pasar de los años la Iglesia ha crecido mucho; y bajo la dirección del pastor actual, Edgar Moreno, goza de un ministerio eficaz y pujante en la ciudad de Iquitos. La meta de la Iglesia sigue siendo la misma: proclamar el Evangelio; procurar la salvación de muchos; y hacer discípulos fuertes que pueden salir a ganar a otros para Cristo.  Gracias a Dios que ya existen un total de catorce grupos e Iglesias en la Región que sirven de “Puntos de Luz” donde se testifica de un Dios de amor que envió a Su Hijo a este mundo a vivir entre nosotros y morir en nuestro lugar en la cruz del Calvario. Y así poder ofrecer perdón y vida nueva a los que se arrepienten de sus pecados y Le invitan a Cristo a entrar en sus vidas, a ser Señor y Rey de esa vida nueva.

EL ENFOQUE RURAL DE LA MISIÓN ALIANZA

En el principio, cuando la Misión Alianza entró al Perú, empezó su trabajo misionero en la selva virgen con los nativos Campa en Cahuapanas. Y luego continuó su trabajo con los pueblos rurales de la sierra, en lugar de empezar por ciudades importantes. Tal acción misionera también lo hacía igual en otros países. Es importante explicar el ¿Por qué la ACM actuó con una mentalidad netamente rural? – Tenemos la siguiente respuesta:

Debemos recordar, que los últimos años del siglo XIX se caracterizaban por una “explosión misionera” bastante peculiar, como resultado directo del Movimiento de Santidad que se venía desarrollando en Norteamérica. Los grandes pioneros del trabajo misionero de ese siglo, tales como David Livingstone, J. Hudson Taylor, Adoniram Judson y otros, habían impactado fuertemente en las vidas de hombres como Alberto Benjamín Simpson, quienes empezaron a concebir las misiones sólo en términos de selvas vírgenes a donde había que ir para rescatar las almas de los nativos no civilizados.

Con tal visión el Dr. Simpson observó que los programas misioneras de las denominaciones principales de su tiempo eran poco prácticos, empezó a preocuparse mucho y se hacía la pregunta: “¿Por qué se centra toda la labor misionera en los grandes centros urbanos?” – Las gentes de zonas rurales del interior de los países del mundo no recibían el mensaje del Evangelio. Esta realidad se convirtió en una mayor preocupación para el Dr. Simpson.   

Fue así como Simpson funda su propia organización, La Alianza Evangélica Misionera (The Evangelical Missionary Alliance), en 1887, y muchos otros hacen lo mismo empezando así, una nueva corriente misionera conocida como misiones independientes de fe, que mandaría misioneros a los rincones más apartados del mundo//.

 INGRESO DE LA MISIÓN ALIANZA A LIMA

OFICINA MISIONERA: Por la experiencia vivida en la selva de Cahuapanas, aislada de todo contacto de civilización y con problemas de abastecimiento; la Misión Alianza decidió contar con una oficina en la ciudad de Lima. Por esta razón, en 1930 estableció misioneros en la ciudad de Lima. En este ese tiempo, el plan no era abrir una obra, sino una oficina para facilitar todos los procesos administrativos de la Misión, que facilitaría el apoyo a los proyectos misioneros en cualquier lugar del país, facilitar el abastecimiento, facilitar los trámites de ingreso de nuevos misioneros al Perú y otros relacionados con el gobierno peruano.

Además, había la necesidad de proveer profesores para el naciente Instituto Bíblico Peruano, fundado por iniciativa del misionero de la Alianza, el Rev. Raymond Clark. De modo que, los misioneros que fueran trabajar en la oficina, también servirían de maestros en el seminario.

EN HUAQUILLA

En el año 1931, se presentó la posibilidad de cooperar en el establecimiento de una Iglesia Evangélica en Lima. Alquilaron un local en la Calle Santo Tomás, ubicado detrás del edificio del Congreso de la República. Más tarde se trasladaron a un local más amplio en la Calle Huaquilla. Los misioneros que atendía la oficina administrativa de la Alianza en Lima, el Rev. Carlos Volstad y Rev. Daniel Steiner sirvieron de pastor por un tiempo en distintas épocas. Luego se nombró a Pedro Vílchez como pastor titular. La Iglesia funcionaba como parte integral de la IEP.

Más tarde, por problemas irreconciliables entre los obreros Pedro Vílchez y Ignacio Zúñiga miembros de la IEP, la Iglesia de la Calle Huaquilla se independizó para trabajar libremente. Según informe del misionero Pablo Roffe, felizmente la Iglesia continuó funcionando independientemente. 

LA IGLESIA DE LINCE

Muchos hermanos aliancistas del interior del país, habían inmigrado a la a la capital para mejorar sus vidas. En aquellos años no había una Iglesia Alianza en Lima y los hermanos no tenían donde congregarse. Para entonces, el Rev. Merle Sluyter ya vivía en Lima como Superintendente de la Misión Alianza. A solicitud de varios hermanos y hermanas emigrantes, don Merle abrió su casa en el año 1955 para un culto de oración los miércoles en la noche. La asistencia iba creciendo y pronto pedían también más reuniones como una Iglesia; y la casa se colmaba de gente.

En el año 1957 enviaron al misionero Kenn Opperman y esposa a la ciudad de Lima para llevar adelante el desarrollo de la obra. Con el favor de Dios se logró alquilar el local de la Iglesia Luterana para la Escuela Dominical que se celebraba en la tarde y el culto evangelístico en la noche de los días domingo; porque los luteranos no tenían cultos los domingos en la noche. Fue el 27 de abril de 1957 cuando con mucha alegría se organizó la Iglesia Alianza de Lima con 25 miembros.

En el principio, el local de la Iglesia Luterana dio lugar a que la Alianza tuviera una presencia pública. Reuniones especiales atrajeron a nuevas personas interesadas y la congregación iba creciendo. Por otro lado, las posibilidades fueron limitadas, porque tuvieron que programar sus actividades entre tiempos libres de las actividades de la Iglesia Luterana. La ubicación de la Iglesia no presentaba problemas para las personas que gozaron de su propia movilidad; pero se hizo muy difícil para los que dependía del transporte público. Hacía falta un local propio y de fácil acceso.

Se ubicó una casa de tres pisos, en venta, en la cuadra veintitrés de la Avenida Arequipa que gozaba de mil quinientos metros cuadrados de terreno. Con la ayuda de la Junta Alianza en Nueva York se hizo la compra en el año 1960. Después de una remodelación extensa, se logró una capilla muy atractiva con cabida para unas 180 personas. El segundo piso sirvió como casa pastoral. Fue con sumo gozo que se dedicó ese edificio a Dios y a Su causa en el mes de febrero del año 1961.

El primero pastor latino fue el Rvdo. Samuel D’Amico, argentino. Con un local propio se embarcó a una actividad evangelística e inédita en Lima hasta esa fecha. Se programó y se llevó a cabo doce campañas, cada una de 15 días de duración y celebradas en meses consecutivos durante el año 1962. Muchos se convirtieron y fueron añadidos a la Iglesia. Estas Campañas fueron financiadas por La Fundación LeTourneau, una valiosa ayuda en el afán de establecer en Lima una Iglesia sólida y evangelística.

El pastor D’Amico salió a Los Estados Unidos en el año 1963 para realizar estudios superiores y fue reemplazado por el pastor Manuel Gatica de Chile. Fue un pastor muy trabajador y Dios le usó para el crecimiento de la Iglesia. La Iglesia colaboró arduamente con el movimiento Evangelismo a Fondo que enfocó sus actividades en el Perú en el año 1967. Como resultado de ese esfuerzo la iglesia experimentó un nuevo aumento en la asistencia a los cultos. 

El pastor Gatica retornó a su país en el año 1970 y los misioneros Merle Sluyter y luego los Federico Kowálchuk servían de pastores interinos hasta el año 1973.

A mediados del año 1972 la Junta de la iglesia de Lince veía la necesidad de ampliar el local. La asistencia a veces llegaba a los 220 y como no había lugar en la capilla para tantas personas, algunos hermanos, muy amablemente, ocuparon una habitación contigua donde podían escuchar, pero sin poder ver lo que sucedía en la plataforma de la capilla. Y como se sabe que por lo general no se puede mantener una asistencia mayor del 80% de la capacidad del local, se veían en el peligro de perder a la gente, que al llegar tuvieran dificultad en encontrar un asiento.

Felizmente quedaba terreno entre la casa y la Avenida Arequipa. Esto les podría permitir ampliar la capilla en esa dirección y tener espacio para unas 500 personas. Se veía la ampliación como una necesidad urgente. El Dios que servirnos todos ya tenía entre manos una solución que superaba, a lo grande, a los planes más ambiciosos de la Junta de la Iglesia. 

El misionero Federico Kowalchuk cuenta: Que en ese tiempo los hermanos Roy LeTourneau y Kenn Opperman visitaron la “Ciudad de los Reyes” y le invitaron a acompañar en un desayuno en el Hotel Crillon; allí preguntaron sobre la marcha y los planes de la Iglesia. Compartí con ellos los planes de ampliación mencionados arriba. En eso, Roy me preguntó si creía que fuera posible tener una iglesia de mil personas en Lima. Una pregunta de fácil respuesta, ¿Hay algo imposible para Dios? La siguiente fue algo más difícil. Para lograrlo ¿Qué se tendría que hacer? Como de eso se había hablado en la Junta de la Iglesia y recordando las campañas del año 1962 y las actividades del “Evangelismo a Fondo” les comuniqué el pensamiento de la Junta de la Iglesia.

1.       Mucha oración... con fe y expectativa.

2.      Un núcleo de hermanos comprometidos a apoyar el esfuerzo económica y físicamente.

3.      Dinero para propaganda, traer evangelistas y músicos.

4.      Un edificio con esa capacidad.

5.      Realizar doce campañas de evangelismo al año, de dos semanas de duración.

Consultando con la iglesia, la Misión en el Perú, la Sede de la Misión en Nueva York y La Fundación LeTourneau puso en movimiento un plan de trabajo que abarcaba casi dos años. Gran parte de las finanzas para este primer esfuerzo vinieron de la Fundación LeTourneau y la Misión Alianza. El primer paso era buscar un pastor con capacidad para dirigir un programa de esta envergadura. Dios tenía un siervo Suyo ya preparado para la tarea... el Pastor Alfredo Smith.

Se organizó un equipo consultivo compuesto del pastor de la iglesia (Alfredo Smith), un anciano de la iglesia (Humberto Lay), dos consejeros (Eugenio Kelly y Ricardo Abrams) y el Superintendente de la Misión (Federico Kowálchuk).

Se organizaron células de oración de tres a cinco personas. De pasar de cinco, tendrían que dividirse en dos. Se podrían reunir en el día y en la hora más conveniente para los miembros del grupo. Se reunían una vez por semana. Más de cuarenta grupos se formaron.

Recuerdo bien las instrucciones que el pastor Smith dio a los líderes de los grupos. “Nada de café, de te, o de galletas, Se van a reunir para orar. Ocupe el tiempo en la oración. Roguemos a Dios a que unja a los evangelistas; que los hermanos sean fieles en apoyar a las campañas trayendo a los amigos, parientes y conocidos inconversos. 

Se decidió programar quince campañas. Los evangelistas tendrían que ser latinos. Consultamos a muchos buscando a quince evangelistas para las campañas y nunca llegamos a quince. Pero por la gracia de Dios concretamos la venida de seis - lo suficiente para empezar.

Al lado de la Iglesia existía un terreno vacío que el Señor nos tenía reservado durante muchos años. Llevaba un aviso que decía SE VENDE. A lo mejor nadie lo quería por estar al lado de una iglesia activa y evangélica. Más me inclino a pensar que el Señor sabía que nos iba a hacer falta y lo reservaba para nosotros. Se hizo la compra de ese terreno, justo en el momento de concretar el programa “Lima al Encuentro con Dios”. ¿Para qué la compra? ¡Ya verán! 

La capilla de la casona daba para 180 personas y rebosaba de gente. Hacía falta más espacio para las campañas. La Iglesia gozaba de los talentos del hermano Humberto Lay, arquitecto. El preparó los planos y dirigió la construcción de un edificio de cuatro pisos en el terreno recién comprado, la primera planta, en forma de un medio sótano y sin columnas, nos serviría de capilla, una capilla que daría lugar para cuatrocientas personas.

Reconociendo la importancia de contar con el respaldo de la congregación para el éxito del programa; la primera campaña se celebró en el mes de octubre del año 1973 en la capilla de la casona; y fue dirigida a los creyentes mayormente, solicitando otra vez su colaboración en el esfuerzo. Pero aún en esta campaña no faltaban almas buscando a Cristo como Salvador todas las noches. Para la segunda campaña en el mes de noviembre, la capilla en el edificio al lado ya estaba lista y para la sorpresa de todos, se llenaba todas las noches. Allí se celebraron ocho de las quince campañas. 

Pero ¿Qué del edificio para mil personas?

Con el traslado de las reuniones a la recién inaugurada capilla, se dio principio a la labor de derrumbar la casona y en su lugar construir un edificio que daría lugar para mil personas. Todos sabemos que en esa época los edificios se levantaban a paso de tortuga; pero no así la iglesia de Lince. Trabajaron desde temprano en la mañana hasta las altas horas de la noche. Con mucho regocijo en el mes de julio del año 1974 se pudo inaugurar lo que en ese tiempo era el templo evangélico más grande y más hermoso en todo el territorio peruano. En la inauguración faltaba espacio para acomodar a la gente. Tantas personas vinieron que los que llegaron tarde tenían que permanecer de pie en la entrada. 

Para esa reunión contamos con la presencia del presidente de la Alianza en Los Estados Unidos como también el encargado de la Obra Misionera de la Alianza, los señores Nathan Bailey y Luís King. El coro de la Iglesia estrenó sus ponchos de color y presentaron un paquete musical que deleitó a los asistentes.

Ubicado en una de las avenidas más traficadas de la ciudad, la Avenida Arequipa, la iglesia ha hecho impacto en muchas familias. Y en muchos hogares fue tema de conversación en la hora de la cena. Las multitudes que asistieron también llamó la atención de los transeúntes.

Una noche un joven, sin saber porque, bajó del colectivo que le iba a llevar de Miraflores a Lima; y se puso a caminar. La muchedumbre de gente que salía de la iglesia picó su curiosidad y se acercó a Juan Carlos Alva para preguntarle sobre el particular. Juan aprovechó para llevarle adentro, hablarle de las campañas, explicarle el Evangelio; y guiarle a los pies de Cristo donde aceptó al Hijo de Dios como su Salvador.

Una pareja de novios se dirigía a un cine no muy lejos de la Iglesia. Al llegar fueron informados que ya no quedaban entradas. Se dirigían a otro a pie y al pasar por la iglesia fueron invitados a pasar por una señora que repartía invitaciones en la vereda. Al no tener nada entre manos decidieron entrar. Al escuchar el mensaje, el Espíritu Santo habló al joven y cuando se hizo la invitación, pasó adelante para recibir a Cristo como su Salvador. La señorita no se movía de su asiento. Me dijo después que Dios le estaba hablando, pero llevaba minifalda no habría manera de ir adelante y arrodillarse. Pero antes de terminar la última estrofa del himno de invitación, pasó adelante. Una señorita de la iglesia se le acercó para guiarle a los pies del Señor. ¡Pero eso sí... de pie 

Carlos Torres tenía una fábrica, un laboratorio, y estaba pasando por una crisis económica. Estaba casi en quiebra. Pasó muchos días de desesperación por no saber como pagar las deudas. Los acreedores se amontonaban para cobrar sus cuentas y él no tenía dinero. Su socio tampoco tenía dinero. Estaba prácticamente solo. – En esas circunstancias, una noche prendió el radio y comenzó a escuchar a Radio Pacífico, por primera vez. Tenía muchos prejuicios en cuanto a los evangélicos. Pensaba que fueran hijos del Diablo, unos herejes.

En una de esas mañanas, a las seis de la mañana, prendió el radio y escuchó una lectura del Salino 128 que dice: “Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová y ande en su camino. Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado serás, y te irá bien.” (vs. 1-3) -Y el predicador comenzó a hablar sobre el tema y le gustó mucho. Y así el Señor fue preparándole durante un buen tiempo. Pero en un momento dado, escuchó la voz del hermano Reinaldo Aragón. Invitaba para la Campaña Evangelística en la Iglesia Alianza en la Avenida Arequipa. Con esa voz especial que tiene, invitaba a todos a asistir a las reuniones. Y el día trece de agosto Carlos asistió a la iglesia. Después del trabajo iba rumbo a casa con su socio; pero antes de llegar a casa bajó en el Supermarket. Cuando su socio le preguntó porque se bajaba allí, le dijo que quería comprobar los precios de sus competidores. Resultó ser esa mentira... la última mentira consciente que salió de sus labios. Así que, nada de precios, se dirigió a la iglesia. Fue para él una noche inolvidable.

Había un hombre, Lino Armellín, un argentino/italiano, que Dios usó para hacerle llegar a los pies del Señor. Lino estaba en la puerta como ujier. Le dio la mano, esa mano grande que tenía y apretó su mano fuertemente. Fue importantísimo para Carlos que le alcanzó la mano y le hizo pasar hasta los primeros asientos; y Lino le sentó entre su esposa y su hija.

Prestó atención al mensaje de Jorge Rolando Pichardo. Cuando se hizo la invitación, Carlos Torres pasó adelante como una criatura apaleada y golpeada; y el hermano Armellín estaba allí para aconsejarle y llevarle al pie de la Cruz, donde por la gracia de Dios llegó a ser miembro de la familia de Dios. Después del culto estaba en la Av. Arequipa como para irse a casa, y dijo: “Por fin me sentí gloriosamente libre”. Había llegado a la iglesia con 43 años de pecados y sin sabores y con mucho bagaje no deseable. De todo eso el Señor me libró en esa noche.” Cuán dulce la libertad que sentía al saber que Dios le había perdonado y que le había recibido como Su hijo.

Tenía muchas personalidades, muchas máscaras. Sus modales eran terribles. Nunca cayó en drogas; pero pudiera haberlo hecho. Tenía un carácter horrendo, con muchos vicios. Era un líder dentro de su grupo social y político. Allí formó su mal carácter, un carácter fuerte y muy duro. Pero ese día, el 13 de agosto del año 1976, el Señor le libró de todas esas cosas; pero testifica “Que Dios aún sigue trabajando en mí.” – Después de su conversión asistió a la Academia Bíblica por quince días. Luego estudió los cursos de ETE, llegando a ser director de ETE en el Perú por un tiempo.

Servía también como secretario de la Junta Nacional; director de ETE y medio día en la iglesia de Lince. Carlos sirvió de punto de apoyo para ir abriendo nuevas Iglesias auspiciado por la Iglesia de Lince. Primero se abrió la Iglesia de Rímac y luego la del Callao, posteriormente, las Iglesias de Surquillo y la de San Borja. Después fue a Piura por tres años como pastor titular. – Por un tiempo servía como Vicepresidente de la Junta. Los hermanos, reconociendo los dones que Dios le había concedido, le eligieron presidente de la Iglesia Nacional a partir del año 1991 y sirvió con bendición durante varios años en esa capacidad. 

No faltaban otras conversiones llamativas. Dos hermanas asistieron a una de las campañas y Dios tocó sus corazones y las dos aceptaron a Cristo en la misma noche. La madre, muy católica, no se sentía feliz por la decisión de sus hijas; pero como el padre no les prohibía asistir... seguían viniendo. A la próxima campaña vino el trío “Mar de Plata” de Argentina. Las hijas aprovecharon la oportunidad para invitar a su padre, amante de la música y cantor de Opera, a venir a escuchar. Vino, e impresionado por la música y el mensaje, se despertó en su alma una sed que solo Cristo podía apagar. Y dentro de poco él también aceptó a Cristo como su Salvador personal. – Durante años la esposa y madre sentía aflicción de espíritu por la decisión del resto de su familia de unirse con los evangélicos. No solo no venia a la Iglesia; sino hacía todo lo posible para persuadirles a regresar al redil de la Iglesia Católica. Más tarde, no fue de consolación ninguna para ella de que una de sus hijas se casara con un predicador evangélico. Pero aún en eso el Dios de amor y paciencia le hizo un gran favor; porque unos años más tarde fue aquel yerno que Dios usó para llevar a esa oveja descarriada al redil del Señor. Ahora toda la familia adora a Dios en espíritu y en verdad. He podido ver la alegría y contentamiento que se refleja en su cara y radica en su alma al escucharle decir que hoy es “hija de Dios”.

Anteriormente mencioné que para las quince campañas no encontramos quince evangelistas distintas. Nunca me olvidaré del que vino para la segunda campaña. Fui al aeropuerto con Eugenio Kelly y Ricardo Abrams a recibirlo y darle la bienvenida al Perú. Charlamos un rato y se fue con el hermano Kelly, a quedarse en su casa. Yo me fui a casa sumamente desanimado. A lo mejor el desaliento se pudo ver en mi cara al llegar a casa. Porque mi señora lo comentaba al preguntar “¿Qué pasa?” Le dije que me parecía que esta campaña sería un fracaso, una tragedia, pero de las más grandes. Era la primera campaña en la capilla nueva y tendría que poner la pauta para las demás. ¿Cómo podría el Señor mandarnos un evangelista como aquel que vi en el aeropuerto? En el aeropuerto estaba a menos de un metro del evangelista y cuando hablaba casi no le entendía. Hablaba en voz muy baja y con un acento marcado que no hacía uso de las últimas sílabas de las palabras.

Cuando el domingo por la mañana se puso en el púlpito a predicar y empezó con esa voz tan baja que ni con el sistema de amplificación se le podía oír, decía por mis adentros “Madre mía, ¿Qué nos va a pasar?” Pero tengo que reconocer que no soy profeta ni hijo de profeta. Porque a la medida que avanzaba en su mensaje, se aumentaba el volumen, esas silabas perdidas aparecieron, se encendió el fuego y se sentía la unción del Espíritu de Dios en el mensaje y fueron muchos los que pasaron adelante para recibir a Cristo. El hermano Pichardo regresó para predicar en dos campañas más.

La mucha oración de parte de los hermanos afectó a todos los evangelistas que vinieron a predicar. Todos testificaron que ni antes ni después de venir a Lima vieron una cosecha semejante al predicar en otros países. Había sido una visitación de Dios. El hizo la obra. Vino un evangelista de Argentina que en sus veinte años de ministerio nunca había predicado en una campaña en una iglesia que no fuera de su denominación. – En nuestra reunión de evaluación el miércoles de su primera semana con nosotros, le pedí su opinión sobre la campaña. Me dijo que era muy temprano para tener un criterio cabal y que le preguntara otra vez la semana entrante. Lo hice; y no me olvidaré de su respuesta. “Qué pienso yo de lo que está pasando aquí? El que menos podría predicar aquí y el resultado sería lo mismo. Esta es obra de Dios.”

Sé que algunos tendrán problemas para creer todo lo que se ha escrito y todo lo que se ha hablado de estas quince campañas y lo que ha pasado en los años siguientes; pero tengo que manifestar que todavía no se ha contado ni la mitad de lo que ha pasado. ¡Tantas vidas han sido cambiadas, cada una diferente y única en el reino de Dios! Tantos hogares transformados por la misericordia de Dios. Tantos matrimonios rescatados del fracaso. Tantos cuerpos sanados por el poder de Dios. Tantos librados de la esclavitud del pecado y los vicios.

No faltaron los “profetas” que nos aseguraron que el intento fracasaría. Nos dijeron que los hermanos se cansarían, que nadie podría aguantar un programa tan exigente. Nos preguntaron si estuviéramos dispuestos a enterrar a nuestro pastor. Pero los hermanos no se cansaron. Venían noche tras noche trayendo amigos y vecinos. Cerraron sus negocios más temprano para asistir. Estaban dispuestos a perder dinero durante esos quince meses para ganar joyas para la corona de Cristo. Escuché a varios hermanos testificar que a pesar de cerrar sus puertas más temprano que lo normal, que el Señor les bendijo con mayores ganancias que lo normal en ese año. El Señor sabe honrar a los que les honran. 

No se perdió ni una sola campaña. Cada campaña tenía sus propias características, pero con los mismos resultados. De las doscientas veinticinco noches de campaña, en solo dos noches se vio un altar vacío. Cada noche había gozo en el cielo y en nuestros corazones al ver a las almas que entraron en el redil del Señor. Durante esos meses se registraron más de dos mil profesiones de fe. Algunos vinieron de otras Iglesias trayendo a sus inconversos y tuvieron el gozo de regresar a sus Iglesias llevando esas almas consigo. 

Nadie quería perder las bendiciones de cada noche. Dios estaba haciendo lo que más Le gusta hacer...redimir a los perdidos. Una noche estaba presente con mi señora, gozándonos del ambiente de la reunión. La música nos inspiraba, El predicador ungido presentaba el plan de Dios para la salvación e imploraba a los no convertidos a que abrieran las puertas de su corazón al Hijo de Dios. Cual no fue nuestra sorpresa y a la vez nuestra alegría al ver a setenta y cinco personas pasar adelante. No pude contener las lágrimas - lágrimas de gozo al ver no solo a ellos; sino al ver también a otro grupo allí de igual número de consejeros para hablarles del que murió por ellos en la Cruz del Calvario. Estaban allí... jóvenes con jóvenes, señoritas con señoritas, hombres mayores con hombres mayores, mujeres con mujeres... alumbrando el camino al perdón y a la salvación. Es un cuadro que jamás se borrará de mi mente.

 

Para instruir a los recién convertidos se organizó la Academia Bíblica que se reunía en las noches de martes, jueves y sábado, en las dos semanas cuando no se celebraban campañas. Los cursos que se enseñaban fueron los siguientes:

1.       La vida de un evangélico. Ya que soy evangélico ¿Cómo debe ser mi vida en mi hogar, mi trabajo, la iglesia, mi colegio?

2.      La Biblia y como llegó a nosotros. La Biblia es muy importante en la vida del creyente; y es muy urgente que tenga plena confianza en la veracidad de la Biblia.

3.      La obra del Espíritu Santo en el Creyente. Es preciso que el creyente crezca en la vida espiritual; y es el Espíritu de Dios que le da poder para llevar una vida victoriosa.

4.      La Segunda Venida de Cristo. Las señales de Su venida anuncian su pronto regreso. Esa esperanza debe movernos a una vida de entrega, santidad y actividad.

5.      El Evangelismo Personal. Preparaba a los nuevos a compartir su fe con amigos, parientes y vecinos 

Las clases se dictaban a todos los interesados, pero primordialmente a los nuevos. Se empezaron después de la segunda Campaña y se agregaba una clase cada mes hasta estar enseñando las cinco clases a la misma hora. En cinco meses el alumno podría terminar las cinco clases. Con se buen fundamento se pudo preparar a muchos a ser miembros fuertes y activos en la Iglesia.

Y la Iglesia de Lince sigue creciendo en ministerio, en influencia y en número. No tardó mucho en tener que programar dos reuniones de adoración para acomodar a la gente. Luego pasaron a tres, y a cuatro, y a cinco Cultos de Adoración. – Es interesante ver que la fama de la Iglesia de Lince se ha diseminado a lugares menos sospechables. Los Froehlich tomaron unas vacaciones en la ciudad de Huaraz y aprovecharon para indagar sobre el alcance de la obra evangélica en la ciudad. Descubrieron que nadie se estaba esforzando para alcanzar a los hombres de negocio.

En uno de sus paseos tuvieron la oportunidad de conversar con una señora. Les preguntó qué hacían en el Perú y contestaron que eran misioneros con la ACYM. Respondió ella diciendo... Ustedes tienen una iglesia en la Avenida Arequipa en Lima. Los Froehlich le preguntaron si alguna vez había visitado a la iglesia y dijo que “No”. Preguntado de como sabía de la iglesia, aún de la Avenida en que se ubica; respondió que su marido baja a la carretera para vender sus productos y hablando con un chofer, le contó de la Iglesia. ¡Como obra el Señor. 

Colegio Alberto Benjamín Simpson de Lince:

Dándose cuenta de la necesidad de un ambiente netamente cristiano para los niños en el colegio, se fundó el Colegio Alberto Benjamín Simpson donde hijos de evangélicos y no evangélicos tienen la oportunidad de estudiar en un ambiente sano; donde los maestros tienen un interés integral en el desarrollo del alumno. El colegio mantiene una altura de enseñanza y conducta que atrae a alumnos. No pueden aceptar todas las solicitudes que se presentan cada año. 

Algunos padres han procurado la inscripción de sus hijos en la lista de espera aún antes de que lleguen a la edad escolar. Para atender al creciente número de alumnos, la Iglesia compró un terreno al otro lado de la Avenida Arequipa con una casa de múltiples ambientes, la cual era extensamente renovada y ahora se presta para clases de enseñanza. Todos los profesores son evangélicos y el colegio goza de oficialidad de parte del Gobierno//.

Nota: La iglesia Lince, no es la única iglesia en Lima. Para conocer el fascinante origen de nuevas iglesias en Lima y provincias, tiene que leer el libro completo “A Dios Sea La Gloria” escrito por el Rev. Federico Kowalchuk

Aquí se indica los nombres de iglesias que se levantaron hasta el año 1999:

Pueblo Libre,                    Comas,                                 La Victoria,

El Agustino,                      Monterrico,                       Miraflores,

Jesús María,                     San Martín,                       Lima Cercado,

Huaral,                               Chaclacayo,                      Chiclayo,

Piura,                                  La iglesia China,             Arequipa,

Tacna,                                 Cusco,                                  Ilo.    

 

MOVIMIENTO LIMA AL ENCUENTRO CON DIOS

Extracto del libro: “Misión en la ciudad”: Miguel Ángel Palomino

NACIMIENTO DEL MOVIMIENTO: Lima al Encuentro con Dios viene a ser un movimiento genuino y propio de la Alianza Cristiana y Misionera del Perú, que el Señor está usando para sacudir a la ciudad de Lima, y que ha servido de modelo e inspiración a las iglesias en las grandes urbes de América Latina.

El agresivo programa de evangelización que desarrolla LED transformó por completo la imagen tradicional de la iglesia donde se originó y cambió el concepto de evangelismo y discipulado urbano de esta denominación.

Qué es Lima al Encuentro con Dios: Desde su inicio, el movimiento “Lima al Encuentro con Dios” despertó la curiosidad de pastores, de expertos en misiones y crecimiento de iglesias. Gente de nuestro continente y de otras latitudes vinieron a Lima, para ver lo que está sucediendo.

Algunos líderes evangélicos decían, que solo era un buen programa de evangelización, bien organizada, personal bien capacitado y mucho dinero; con esos recursos, cualquier otra iglesia pudo haberlo hecho.  Y otros evaluaron como un genuino y moderno avivamiento espiritual; porque vieron milagros, sanidades, liberaciones y otras señales propias del actuar divino, miles de decisiones y cientos de bautismos.

El autor del libro: “Misión en la Ciudad” declara: “Los que vivimos y participamos en este movimiento, reyemos que LED es una muestra del actuar soberano de Dios, por encima de hombres y planes que tuvieron que adecuarse a lo que el Espíritu Santo iba indicando en el camino”.

SITUACIÓN DEL PAÍS CUANDO SURGIÓ LED

Situación Política: LED surgió y se desarrolló en una época de gobierno de facto. El General EP Juan Velasco Alvarado, había asumido la presidencia de la República luego de sacar por la fuerza al presidente Fernando Belaúnde Terry, elegido legítimamente por el pueblo.

Perú vivía 12 largos años de gobierno militar. Este gobierno, introdujo programas destinados a alterar las estructuras políticas y económicas de la sociedad peruana. Poco a poco, los diversos sectores de poder sufrirían serias transformaciones, algunos habían perdido mucho a raíz de dichas medidas, y otros prefirieron irse del país.

En medio de toda esa situación difícil e incierta, Dios empezó a obrar, de tal modo que no fue raro ver, que hombres y mujeres que antes eran reacios al evangelio, doblegaron sus orgullos y vinieron a la iglesia buscando sinceramente a Dios.

Situación Socioeconómica: El proceso revolucionario del gobierno militar, con la nacionalización de empresas extranjeras y privadas, afectó a los propietarios y la condición económica del pueblo. La inflación y el déficit crecieron, y los sueldos y salarios reales cayeron, el país ingresó en un período difícil, coincidió con la crisis energética mundial, generada por los países petroleros.

El descontento de la población generó tensiones graves, que desencadenó una secuela de protestas y huelgas en todos los sectores de la sociedad. En medio de esa convulsión social, LED se propuso llegar al sector de profesionales y empresarios que se habían visto afectados por todos los cambios.

Situación Religiosa: En el mismo tiempo, la iglesia católico-romana gozaba de buena relación con el gobierno, puesto que era la iglesia oficial del Estado. La iglesia empezó a proyectar una imagen de preocupación por las clases populares, la cual era muy distinta a la que había tenido, pues siempre buscó identificarse sólo con las élites.

Empezaron preocuparse por más de 4 millones analfabetos peruanos, de aquel tiempo. Muchos sospechaban que el marxismo se había introducido en el clero. Los sacerdotes iniciaron una labor pastoral, preocupándose por las familias, atendiendo a los jóvenes en reuniones parroquiales, usando al laico en retiros espirituales y en estudios bíblicos en casas.

El movimiento carismático también estuvo presente, dando vida e impulso a las parroquias, y motivando a la gente respecto a las cosas de Dios. Prueba de ello es que adultos y jóvenes empezaron a llegar a la iglesia de Lince con el fin de buscar respuestas a las inquietudes espirituales.

ANTECEDENTES DEL NACIMIENTO DE LED

LED se originó en el corazón de dos hombres extranjeros que amaban la obra de Dios y amaban al Perú: El Rev. Kenn Opperman y Don Roy LeToumeau. El primero era un misionero canadiense de la ACYM. El segundo un empresario norteamericano. Ambos se conocieron en Lima y coincidieron en la misma visión de evangelizar la ciudad.

Estos dos aliancistas anhelaban que la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera del Perú, avanzara más rápido en su crecimiento y pueda inspirar al resto del pueblo evangélico peruano. Motivado por esa visión, idearon un plan de evangelización y discipulado intensivo de larga duración.

Para probar la receptividad al Evangelio, planearon un programa de 12 campañas de evangelización, una por mes, en el local recién adquirido en Lince, con predicadores experimentados del Perú y el extranjero; como resultado hubo muchas conversiones y la iglesia empezó a hacerse conocida.

Roy LeToumeau y Kenn Opperman soñaban con hacer campañas masivas, la formación de iglesias grandes y la capacitación de líderes locales. Luego de obtener la autorización de la sede de la misión ACM en Nyack, New York, y la aprobación de los misioneros en el Perú y de los líderes nacionales, empezaron a fines de 1973.

LED NACE EN LA IGLESIA DE LINCE

 

El movimiento LED se gesta en el seno de una congregación conocida como “Iglesia de Lince”.  Esta iglesia, para ese tiempo tenía 18 años (1955 – 1973). Sus primeros pastores fueron misioneros:  Merle Sluyter como fundador, luego Marcos Volstad, Kenn Opperman, Federico Kowálchuk, Rev. Samuel D`Amico de Argentina, y el Rev. Manuel Gatica de Chile.

La iglesia sufría la falta de un pastor, esta experiencia le llevó a depender mucho de Dios y surgieron grupos de oración en los hogares que clamaban al Señor por un avivamiento en todo Lima. Como evidente respuesta a esas oraciones, el Rev. Alfredo Smith con su familia aceptó venir a pastorear la congregación.

La iglesia contaba solo con 148 miembros bautizados. Por la oración de la iglesia, también el Señor inspiró a los miembros de realizar programas de evangelización y la construcción de un templo más grande como testimonio en la ciudad. La experiencia de confiar en un Dios de milagros, preparó para que el movimiento LED empezara en octubre del año 1973.

Para apoyar en la coordinación de LED, llegó el misionero Rev. Eugenio Kelly y su esposa. El Rev.  Alfredo Smith y su familia llegaron en febrero de 1973, para dirigir la iglesia de Lince. El mismo año llegó el misionero Rev. Ricardo Abrams, para hacerse cargo de la publicidad y la literatura.

Así se conformó el equipo del movimiento “Lima al Encuentro con Dios”, con una gran expectativa de lo que Dios haría. Y en un espíritu de armonía, obreros nacionales y extranjeros dieron forma, estructura y nombre a este movimiento que conocemos como “Lima al Encuentro con Dios”

ELEMENTOS QUE DIOS USÓ

Oración y Expectativa: La iglesia de Lince experimentó el poder de la oración y comprendió que Dios tenía una nueva etapa para la vida de la congregación. Todos clamaban por santidad, avivamiento y conversión de miles de personas en Lima y el resto del país.

Unidad de la Iglesia: Los líderes y toda la congregación mostró unidad de criterios y deseos de hacer las cosas bien. Aceptaron el desafío de implementar un programa de evangelismo intensivo con temor, cautela y sin divisionismos, se comprometieron apoyar el proyecto a cualquier costo.

Trabajo en Equipo: El primer equipo se formó con peruanos, con argentinos, con estadounidenses y canadienses. Lograron adaptarse y unirse, sin permitir que el orgullo o la vanidad estorbe el trabajo. Ello mostró un hermoso espíritu de unidad, amor fraterno y flexibilidad, para trabajar a conciencia que hacían la obra de Dios.

Recursos Económicos: En principio, los fondos para financiar este ambicioso programa fue una gran preocupación en el equipo. Sin embargo, recordaron la enseñanza de la Palabra de Dios, de que: “Dios dueño de la plata y del oro” en las palabras del profeta Ageo en 2.8, y se logró solucionar. Dios movió a su pueblo en el mundo para que ofrenden a favor de esta causa. Así se cubrió todo lo que demandaba este nuevo y dinámico movimiento.

PRUEBAS AL NICIO DE LED

En en el inicio de LED, si bien Dios había empezado a actuar con gran poder, también las fuerzas de las tinieblas hacían lo suyo para confundir, asustar y desanimar a la gente.

Ataques Satánicos: La iglesia fue testigo de repentina "invasión" de gente con síntomas de posesión demoníaca, que interrumpían los cultos, amenazaban al pastor y atemorizaban a los invitados. Los líderes y la congregación tomaron conciencia de la lucha espiritual y en plena confianza en el Señor, les hicieron frente reprendiéndolos y expulsándolos.

Acoso de Medios de Comunicación: Un diario publicaba artículos sobre posible conspiración de "sectas religiosas" contra la Revolución del gobierno militar. Los cuales indispusieron a la Iglesia Alianza contra el gobierno. Ciertos medios de comunicación se afanaban en buscar la forma de provocar una "guerra" religiosa.

Críticas de otras iglesias evangélicas: Algunos líderes evangélicos criticaban todo lo que se hacía en LED. Criticaban las inversiones en la construcción del templo, la forma de trabajar y otras actividades.  Porque según ellos, la ALIANZA se había aislado del resto del pueblo evangélico, dando preferencia a los predicadores extranjeros antes que a los nacionales.

EXTENSIÓN DE LA OBRA DE LED

Según historia de la ACYM del Perú, la iglesia de Lince es la madre del movimiento LED, y de las primeras iglesias que nacieron de dicho movimiento. A continuación, indicamos solo las iglesias que surgieron en el año 1973 al 1982: 

Iglesia de Pueblo Libre, en 1975,                 Iglesia de Miraflores, en 1977,

Iglesia de El Agustino, en 1978,                   Iglesia de Salamanca, en 1980,

Iglesia de San Juan de Miraflores, en 1980,            Iglesia de Rímac, en 1981,

Iglesia de Callao, en 1981,                         Iglesia San Martín de Porres, 1982,

Iglesia de Los Olivos, en 1982,                 Iglesia de Barranca, en 1982,

No son las únicas iglesias del movimiento, porque sigue naciendo más iglesias. Actualmente LED cuenta con más de 60 iglesias en Lima Metropolitana, además de su influencia y estímulo en las iglesias principales del país.

LED EN LA ACTUALIDAD

Su misión:  Nuestra misión está basada en la Gran Comisión de Mateo 28:18-20 - "Hacer discípulos de Jesucristo en la ciudad de Lima, Perú y el mundo, mediante la plantación de iglesias con principios LED"

Su visión: Llegar a ser un movimiento de Iglesias maduras y de impacto que nos multipliquemos desde Lima a todas las naciones.

 

Sus principios:  Lima al Encuentro con Dios se basa en 10 principios fundamentales

que guían nuestros esfuerzos:

1.      Oración Ferviente: Fundamentados en la oración y dependiendo exclusivamente de Dios.

2.      Evangelismo Constante y Dinámico: Buscando maneras creativas de compartir la Palabra, la única que transforma y edifica vidas.

3.      Discipulado Sistemático: Comprometidos en guiar a otros para cada día se parezcan más a Cristo 

4.      Ministerio en Equipo: Reconocer la diversidad de dones y talentos y fortalecer para alcanzar las metas.

5.      Unidad Espiritual y Fraternal de las Iglesias: Unidos por el vínculo perfecto del amor y la visión del movimiento.

6.      Concentración de Recursos Humanos y Económicos: Una sola entidad, administrando y maximizando los recursos de manera sabia y ordenada.

7.      Ubicación Estratégica de Locales: Establecer templos en zonas claves para alcanzar a la gente.

8.      Formación de Líderes: Promover el crecimiento de nuevos líderes, para las nuevas generaciones.

9.      Desarrollo de Iglesias Hijas: Plantar y establecer iglesias para llenar Lima con el Evangelio.

10.  Impulsar las Misiones: Guiar el trabajo y esfuerzo para extender el Evangelio en todo pueblo y nación//

INSTITUCIONES DE EDUCACIÓN TEOLÓGICA


EL PRIMER SEMINARIO BÍBLICO EVANGÉLICO:

La Misión Alianza tuvo la preocupación de preparar teológicamente a aquellos que servirían como futuros pastores. Esto fue lo que motivó a la ACM apoyar la creación del Instituto Bíblico Peruano, proveyendo no sólo los servicios de Raymundo Clark como director, sino también contribuyendo con fuertes sumas de dinero para comprar el local y para su administración. El Instituto Bíblico Peruano (IBP) fue fundado en Lima el año 1933, teniendo a EUSA y la ACM como entidades auspiciadoras, y cayendo la responsabilidad de la dirección en Ray Clark. El propósito principal de este instituto era servir a toda la comunidad evangélica, sin limitarse a ninguna región o grupo en particular. Funcionaba sobre la base de una cooperación espontánea entre las varias organizaciones que laboraban principalmente en Lima, y que tenían el deseo de preparar gente de cualquier denominación para el servicio cristiano32. Años más tarde el IBP se convertiría en Seminario Evangélico de Lima, y a mediados de los ‘80 pasaría a ser la Escuela Superior de Teología de Lima que hasta hoy viene operando en el distrito de La Molina.

LA ACADEMIA BÍBLICA ALIANZA DE HUÁNUCO

Fue en el año 1949 que celebró el primero de los tres años de estudios de La Academia Bíblica Alianza en Huánuco. Las clases se llevaban a cabo en el antiguo Hotel El Inca durante los meses de enero, febrero y marzo. Al primer año de estudios llegaron 40 alumnos de la costa, sierra y selva del Perú. El propósito era de preparar laicos para un servicio eficaz en las iglesias locales.

El Hotel Inca resultó inadecuado para el número de alumnos que querían asistir a las clases y nos hacía falta un local más grande. Con la ayuda de la Misión Alianza, en los años 50 se pudo comprar un terreno de amplias dimensiones del señor Miguel Cuculiza dentro de la ciudad de Huánuco. El terreno se ubica en la calle 28 de Julio, entre La Alameda de la República y la Calle Pedro Puelles (poco más de media cuadra). Primero se levantó un edificio provisional y lo usaron sin puertas y sin ventanas.

Para no hacer huecos en planchas de aluminio que servían de techo, colocaron piedras de peso para mantenerlas en su sitio. Pero con los vientos que visitan a Huánuco cada tarde no fue nada raro tener que suspender clases y enviar a algunos jóvenes a rescatar las planchas que el viento llevó a la Calle Puelles.

Un año más tarde se levantó un edificio permanente que dio espacio para abrigar un comedor, salas de clase, una capilla, una cocina con su depósito, una biblioteca; y dos alas con cuatro dormitorios en cada ala. Cada ala gozaba de sus respectivos servicios higiénicos y duchas. Cuatro camas de dos pisos permitían acomodar hasta ocho alumnos en cada una de las cuatro habitaciones. Cada ala tenía también un pequeño apartamento para los Superintendentes que supervisaron a los alumnos.

En los años sucesivos se aumentaba el alumnado, porque eran tres años de estudios en total. En el año 1956 se alcanzó una matrícula récord de 82 alumnos. Se tuvo que acomodar algunos alumnos en varias habitaciones que había en el patio de la casa del misionero. Dios bendijo a los estudiantes y su entusiasmo contagió a las iglesias que visitaban, tanto que las Iglesias gozaron de buen crecimiento y efectividad en esa época.

La Academia tenía que servir a la vez para la preparación de los obreros de la Alianza, puesto que no existía otro programa de preparación teológica. De sus aulas salieron los pastores que tanto lograron para el Señor. Para muchos jóvenes la Academia Bíblica significó la diferencia entre una vida consagrada al Señor y una de perdición en el mundo.

Los alumnos salían los fines de semana para visitar a las Iglesias cercanas. Allí enseñaron en la Escuela Dominical, presentaron números especiales de música, distribuyeron tratados en los pueblos, conversaron con los del pueblo y predicaron en los cultos de la noche. No fueron pocos los que aceptaron a Cristo. 

La capilla del día lunes se dedicaba a escuchar los informes de los alumnos que habían salido a la obra. Que gusto daba escuchar esos informes. Contaron de conversiones. Informaron sobre la actuación de algunas autoridades que les amenazaban. En otros pueblos había libertad para tener reuniones al aire libre. El ministerio de aquellos alumnos impactó a la juventud de los pueblos y más tarde algunos se encontraron como alumnos en la Academia.

El Señor sabía cuidar de ellos en sus idas a y venidas de los pueblos. En cierta ocasión un camión se fue al río. Algunos alumnos se encontraron entre los pasajeros, pero no les pasó nada, tan solo se mojaron. Menos mal que la ropa se seca rápidamente en “La Región de La Eterna Primavera”. – Estos jóvenes regresaron a sus pueblos para servir en su Iglesia. Llegaron con entusiasmo y fe para esperar de Dios grandes cosas en sus Iglesias; y en muchas casas contagiaron a los miembros de la Iglesia con su entusiasmo y fe. – Durante sus veinte años de existencia, más de 700 personas se hicieron presentes para recibir las enseñanzas ofrecidas. Solo Dios lleva la cuenta de las bendiciones que esos alumnos de La Academia Bíblica han sido a sus familias, Iglesias y pueblos.

EL INSTITUTO TEOLÓGICO ALIANZA

Paralelamente a la labor de la Academia, en el año 1957, para dar mayor preparación a los que ya servían y a los que querían servir al Señor a tiempo completo, el “Instituto Teológico Alianza” (ITA) abrió sus puertas en Huánuco por vez primera. Eran 16 los alumnos que formaban el primer grupo de estudiantes. El ITA experimentó un aumento de 16 alumnos hasta llegar a 55 entre los años 1957 - 1969. El ITA funcionaba durante seis meses al año internado; y el curso completo era de cuatro años. – La enseñanza subió a otro nivel y se exigía mucho más de los alumnos de ITA. La matrícula requería mayor educación pública y más edad que La Academia. Y es grata ver a alumnos del ITA todavía sirviendo al Señor, diez, veinte y treinta años después de estudiar en esas aulas.

INSTITUTOS RURALES

Con el cambio de énfasis educativo, (Ya que se contaba con la existencia de ITA) el Concilio Anual de la Iglesia Alianza pidió a la Misión a que suprimiera la Academia Bíblica para dar realizar “Institutos Rurales”. Después de un estudio exhaustivo, la Misión accedió a la petición de las iglesias y suprimió las labores de la Academia Bíblica en el año 1969.

Comenzados en el año 1962, los Institutos Rurales gozaban de un juego de cursos preparados especialmente para los laicos de las iglesias locales en provincias. Normalmente se estudiaba por lo menos dos materias en cada Instituto Rural. Los cursos duraban diez días y se dictaron en las mismas iglesias por misioneros y pastores peruanos.

Los alumnos venían de las iglesias de la región. La iglesia anfitriona proveía techo para dormir y los mismos alumnos se hicieron cargo de la preparación de sus alimentos. A veces algunas hermanas venían y se hicieron cargo de esa preparación para que los alumnos pudieran dedicar su tiempo a los estudios. 

Para facilitar la asistencia a todos se invitaba la celebración de los Institutos Rurales en el pueblo, en forma consecutiva. Además, se aprovechaba la ocasión para celebrar campañas evangelísticas en las noches para alcanzar al pueblo con las “Buenas Nuevas de la Salvación” que Dios ofrece en Cristo Jesús. Y fueron muchos los que fueron inscritos sus nombres en el Libro de la Vida Eterna.

Se procuraba establecer fechas para los Institutos Rurales que permitiría la asistencia del mayor número de laicos posible. Se dictaban las clases en la mañana y después del almuerzo los alumnos se dedicaron a las tareas asignadas por los maestros. Al final se rendían exámenes y se otorgaban los certificados correspondientes.

INSTITUTO BÍBLICO LIMA AL ENCUENTRO CON DIOS (IBLED)

Frente a la realidad cambiante de la Iglesia Alianza y tomada en cuenta las nuevas demandas pastorales que aparecieron juntamente con el desarrollo del programa Encuentro con Dios, se clausuró el Instituto Teológico Alianza de Huánuco. Pero cabe señalar que Dios levantó una institución hermana en la ciudad de Lima.

Respondiendo a la necesidad de ofrecer una preparación teológica adecuada a los 70 jóvenes y señoritas quienes respondieron a una invitación durante la celebración del Cincuentenario en noviembre del año 1975, el Instituto Bíblico Lima al Encuentro con Dios fue fundado en el año 1976 con 45 alumnos.

Conocido como IBLED, asumió la responsabilidad de la preparación de pastores y obreros. Vale notar que el ITA graduó su última promoción en el año 1979; y el IBLED (más tarde el Instituto Bíblico Alianza y después el SEBAP) envió su primer grupo de 12 graduados a la obra en el año 1980.

Se sentía la urgente necesidad de preparar obreros y pastores capaces de desempeñar el pastorado en cualquiera región de la Patria. Hacía falta una preparación adecuada para pastores para las Iglesias Urbanas de la Alianza. Con los éxitos de LED se vio que seria muy ventajoso preparar a los obreros y pastores dentro de ese ambiente para que vieran lo que Dios puede hacer en las ciudades del país. Su preparación, además de estar en la sala de clase, seria ampliada al estar inmersos en el movimiento de LED. El esfuerzo, desde un principio, ha gozado de la bendición de Dios.

 El Pastor Alfredo Smith fue el primer director y las clases se celebraban en las instalaciones de la Iglesia de Lince. Su labor fue facilitada por el excelente apoyo de la Hna. Suni Yagi. Más tarde, la Hna. Nelly Galarza reemplazó a la hermana Suni. Ellas atendieron muchos detalles administrativos del IBLED. Las clases se celebran de noche, empezando a las seis de la tarde. Los alumnos, de venir desde fuera de Lima, tuvieron que buscar su propio alojamiento y alimentación porque el IBLED no intentó proveer para internados. Eso sí, para facilitar a algunos que tienen que venir al Instituto directamente de su trabajo, una hermana, por su cuenta, vendía bocadillos, café, refrescos y sandwichs.

El curso completo era de cinco años con un año de ministerio entre el cuarto y quinto año. De no mostrarse apto para la obra sería difícil que le aceptara para el último año de estudios. La preparación iba en serio. – Desde el año 1976 se fue agregando otro año de estudios hasta completar los cinco años de estudios. En el año 1994 se logró una cifra récord de más de 295 alumnos. Jóvenes de ambos sexos tenían puerta abierta para prepararse para cumplir el llamamiento recibido del Señor.

Los alumnos se han destacado en su servicio al Señor y mucho del éxito de la obra se debe a los esfuerzos de estos alumnos que se han dado entero a la causa de Cristo. Están sirviendo hoy como los líderes de la Iglesia Alianza en el Perú y algunos sirven en Juntas Nacionales e interdenominacionales.

Hasta la fecha, seis han servido como directores de esta Institución: Alfredo Smith, Wilson Chávez, Timoteo Hixson, Jaime McKerihan, Ricardo Valderrama, Timoteo Hixson y el actual, Francisco Cerrón.

El horario de las clases permite la asistencia de muchos universitarios y profesionales que han sentido la voz de Dios llamándoles a preparase para un ministerio más involucrado en la vida de la Iglesia. Eso se reflejaba en el ambiente del Instituto que fue el producto de la seriedad y pasión por la obra de los estudiantes.

Tuve el privilegio de entrevistar al entonces director, Ricardo Valderrama, del Instituto Bíblico Alianza en las oficinas de esa entidad en el año 1994. La historia de su conversión me impactó y decidí compartirla por lo interesante que es. – Sus padres se convirtieron 10 años antes de su propia conversión. Ellos se conocieron al Señor en Cartavio, cerca de Trujillo. Ricardo ya estaba siguiendo sus estudios en la universidad de Trujillo. El no entendía la razón del cambio de religión, pero le dijeron que era para bien. Su padre dejó de tomar; dejó de buscar problemas en casa. Y su madre, después de entregarse de lleno, pasó mucho de su tiempo libre leyendo la Biblia. Siempre le hablaban de las experiencias que tenían con el Señor.

Pensaba que eso podría ser bueno para ellos; pero no para él. En la Universidad estaba de moda en esos tiempos el Marxismo. Y se formaban los grupos de los “revolucionarios” y hasta cierto punto le parecía que tenían razón. En todo eso sus padres le dijeron que estaban orando por él. Y así siguió hasta terminar los estudios. – Pero algo se había grabado en su corazón. Era ver que existía un Dios... vivo y personal, un Dios que responde a las oraciones; un Dios que obra milagros; un Dios que ama.

Uno de sus hermanos menores tenía deseos de estudiar en la universidad y le animó a que lo hiciera. Pero después le llegó una carta en que le decía que había recibido al Señor y que ahora quería prepararse para servir al Señor en el Instituto de las Asambleas en Lima. – Su hermano vino a Lima. Y por su influencia Ricardo empezó a visitar varias Iglesias incluyendo las Iglesias de la Alianza en Lince y Pueblo Libre. En las Iglesias de la Alianza encontró orden; y un mensaje culto y bello; y eso le gustaba. Un día se dio cuenta de su necesidad de un Salvador para lograr el perdón de sus pecados y estar en paz con Dios.

Fue en el año 1976 que por fin aceptó a Cristo como su Salvador personal. Tenía 26 años de edad. Juan Gutiérrez le ayudó a profundizarse en las cosas del Señor, don especial del pastor Gutiérrez.  – En ese mismo año entró en el Instituto a prepararse para servir al Señor. En el tercer año una señorita entre los alumnos llamada Yolanda captó su atención. Notó dos cosas especiales acerca de ella: (1) Mostraba un amor profundo para con el Señor y (2) un amor genuino y sincero para con la gente. Se hacían amigos. Luego se enamoraron; y al fin llegó el día en que se casaron. Terminados los estudios el pastor Eugenio Kelly les llamó para formar parte del equipo pastoral de Pueblo Libre. Mas tarde fue el pastor titular de la IACYM del Cercado (centro de Lima.)

Unos años después fue llamado para ser director del Instituto Bíblico Alianza. Los dos oraban al Señor pidiendo Su dirección en el asunto. Convencidos de que era la voluntad de Dios, aceptaron el reto y lo comunicaron a la Junta Nacional de la Iglesia Alianza. Bajo su administración no solo se vio la cifra de alumnos llegar a un récord de asistencia; sino, se forjaron metas para ampliar el ministerio del Instituto. – Sintiendo la necesidad para sacar su Doctorado en Teología el hermano Valderrama, con toda su familia, se fue a un Seminario en Costa Rica para seguir esos estudios superiores. 

En un día de fiesta bajaron a la playa para disfrutar del sol y el agua. Lo que iba a ser un día de alegría se convirtió en un día de tristeza; porque el hermano fue llevado por la corriente y se ahogó. Nos gustaría saber el “¿Porqué?” de tales acontecimientos; pero hay que dejar a los involucrados en las manos de Dios y orar mucho a su favor.

La Junta Nacional pidió al hermano Francisco Cerrón, pastor asistente en la Iglesia de Miraflores a que fuera el nuevo director del Seminario Alianza. El hermano Cerrón tuvo el privilegio de prepararse en el Seminario de la Alianza en el Canadá. Fue instalado en una ceremonia especial; y desempeña esa labor con toda la energía que le caracteriza. El Instituto Bíblico Alianza... conocido ahora como el Seminario Bíblico Alianza del Perú... está en buenas manos.

SEMINARIOS REGIONALES

Durante muchos años el PLAN 2000 se desarrollaba sobre un plan maestro para el crecimiento de la Iglesia Alianza en el Perú. Una de las metas de ese plan era establecer Institutos Bíblico Regionales. El Instituto principal se estableció en el gran centro urbano de Lima. Metas siguientes se enfocaron sobre Trujillo en el Norte y sobre Arequipa en el Sur. 

El plan incluyó un esfuerzo evangelístico y un cuerpo pastoral tanto en Trujillo como en Arequipa al estilo del ENCUENTRO de Lima. Con una Iglesia fuerte como base, se proyectó el establecimiento de un Centro de Estudios Teológicos en ambas ciudades. – La razón detrás de esta idea era que los que deseaban tener una educación teológica más detallada como aquellos que querían prepararse para el ministerio y que vivían tan alejados de Lima tuviera la posibilidad de conseguirla sin abandonar sus casas.

Durante un tiempo, varias personas estudiaron en el Instituto de Lima; pero luego no tuvieron mucho ánimo para regresar a Trujillo o a Arequipa; y la mayoría se quedaron a trabajar en las Iglesias de Lima. El beneficio para estas dos regiones fue mínimo. – Se hizo muy evidente que para lograr Iglesias fuertes y personas preparadas para el desarrollo de la obra en el Norte y en el Sur se tendría que proveer esa educación teológica en esas mismas regiones.

El señor Dirks con su señora, Rebecca, habían conversado sobre la posibilidad de ir a Trujillo durante su segundo período de servicio en el Perú e involucrarse en el establecimiento de un Instituto Bíblico Anexo. 

Durante la Conferencia Misionera celebrado en Lima en marzo del año 1990, habiendo terminado ya su tercer año en el Perú, el hermano Vance Field les preguntó si estarían dispuestos a trasladarse a Trujillo para poner el Instituto en marcha durante el último año que les faltaba antes de viajar a Los Estados Unidos. – Durante los tres años en el Perú los Dirks se habían trasladado de casa tres veces. Quedándoles un solo año antes de viajar, ¿Sería factible trasladarse una vez más y empezar el Instituto cuando les faltaba tan poco tiempo antes de viajar?

Hicieron una visita a Trujillo. Vieron que la Iglesia se había mudado a un nuevo local con una ubicación estratégica. Detrás de la Iglesia quedaba aún un edificio que había servido como un colegio y que serviría muy bien para las clases del Instituto. Se pusieron en oración y se sintieron guiados por el Espíritu Santo para trasladarse a Trujillo, y promover la idea del Instituto en la región.

En el mes de mayo del año 1990 se trasladaron a Trujillo a trabajar al lado de Vance y Faith Field. Se pusieron en contacto con el Instituto Bíblico Alianza de Lima para establecer una colaboración entre las dos Instituciones que permitiría el reconocimiento de parte del IBA de los cursos estudiados en Trujillo. Se nombró a Randy Dirks como el primer director del Instituto Bíblico de Trujillo. – Su primera responsabilidad era de cerciorarse de los requisitos de Lima, del material que usaron, y lograr poner en marcha un Instituto Bíblico de categoría en Trujillo, un instituto de calidad, que permitiría al alumnado no sentirse menos ante alumnos de otros institutos en el Perú.

Hablando con el director del IBA sobre este asunto (Tim Hixson) le preguntó sobre el número mínimo de alumnos para empezar. Le dijo que no sería factible empezar con menos de quince alumnos. Con ese número en mente, en Trujillo habló con Gustavo Polo, el pastor de la Iglesia, y le preguntó sobre el número de creyentes que hubiera en la Iglesia de Trujillo que estarían listos a matricularse en el Instituto. Le dijo que habría por lo menos ocho. Era buen número para empezar y haciendo propaganda en las iglesias cercanas desde Chimbote hasta Chiclayo y Piura para alcanzar por lo menos quince alumnos.

Decidieron tener una reunión introductoria e invitaron a los hermanos interesados en una educación Teológica a asistir a esa reunión. Lo anunciaron para un día sábado a las 5:30 de la tarde. En los dos domingos anteriores se hicieron anuncios en las Iglesias sobre la reunión. A las 5:30 de la noche estaban presentes unas ocho personas. Para no romper con “la hora peruana” se decidió esperar para dar tiempo a los que venían de lejos a llegar. Para las 6:00 pm el número se había aumentado a unas quince. La reunión empezó con un devocional que dirigió el pastor Polo sobre el valor de una educación teológica en una Iglesia local.

Mientras él hablaba, Randy escuchaba sentado en la primera fila de sillas. Sentado allí no le dio opción para ver a los que iban entrando. Cuando le tocó a Randy hablar sobre el mismo instituto, la apertura, las clases a dictar, los requisitos de entrada, tanto espirituales como académicos, fue para él una sorpresa grata que se habían presentado unas 35 personas. Solo dos habían venido de otras Iglesias. Fueron 33 personas de la Iglesia de Trujillo. 

Una de las razones por el buen interés de parte de la Iglesia de Trujillo fue que unas cincuenta o sesenta personas en la iglesia ya habían comenzado el estudio teológico en el programa de ETE (Educación Teológico por Extensión). Esos estudios profundizaron el deseo de muchos de conocer más y la idea del Instituto les caía bien. – Decidieron ir a Chiclayo para realizar otra reunión informativa. Unas 12 personas asistieron a esa reunión. Siguieron viaje rumbo a Piura para tener otra reunión semejante a la cual 15 personas se presentaron.

Al regresar a la Iglesia de Trujillo la secretaria de la Iglesia manifestó que varios hermanos, por razones ajenas a su voluntad, no pudieron asistir a la primera Reunión Informativa y pidieron una segunda reunión a la cual unas 25 personas asistieron, incluyendo a un hermano (Cesar Romero) de Chimbote y dos de la Iglesia Alianza en Laredo.  Quedaron animados por el interés mostrado y se dieron cuenta que Dios ya había preparado el ambiente en varias Iglesias. Sumando a los asistentes a las Reuniones Informativas, unas 70 personas habían manifestado interés en el programa. – A los interesados se les informó que para ingresar al Instituto habría un examen de una duración de aproximadamente dos horas sobre sus conocimientos Bíblicos. De los interesados 35 se presentaron para dar el examen.

INSTITUTO BÍBLICO DE TRUJILLO

Al cuerpo pastoral y a los misioneros les parecía que el número ideal para empezar el Instituto sería treinta. Fue una decisión unánime; y fueron treinta los que salieron bien en el examen. El hermano Dirks estaba muy feliz porque ese fue el número de alumnos que pedía al Señor aún antes de trasladarse a Trujillo. – Las clases empezaron oficialmente en el mes de marzo del año 1991. Dividieron el año de estudios en cuatro bimestres. Empezaron enseñando dos cursos en cada bimestre.

Los Dirks viajaron a Los Estados Unidos y el Pastor Gustavo Polo y el pastor José Velázquez enseñaron el segundo bimestre. Otros pastores de Lima y otros misioneros también enseñaron en ese primer año.

Se esperaba que el misionero Vance Field estuviera administrando y enseñando en el Instituto durante la ausencia de los Dirks; pero por razones de salud, los Field se vieron obligados a salir en forma precipitada del país en busca de atención médica. Algunos de los que vinieron a Trujillo a enseñar fueron: Ernesto Klassen, Joyce Houck y María Báker.

En el año 1992 la familia Stuart regresó al Perú y se sintieron guiados por el Señor a ofrecerse para trabajar en el Instituto de Trujillo. Dicho y hecho; y fue nombrado director del Instituto Bíblico de Trujillo. En agosto del año 1994 Carlos y Robbi Fanberg, quienes anteriormente servían en Venezuela se incorporaron al cuerpo de profesores.

Un día la señora Dirks hizo esta pregunta a los alumnos: “¿En que ministerio anhelan servir al Señor?” - “Deseamos servir como misioneros” fue la respuesta de varios. – Pensando que el motivo de servir como misioneros pudiera ser el poder salir del Perú con todos sus problemas, preguntó: “¿Dónde quieren servir al Señor?”  Algunos respondieron: “Quisiera ir como misionero/a la sierra peruana.” “Quisiera ir como misionero/a a los selváticos del Perú.” Se confirmó así el hecho de que Dios había estado hablando a corazones y que lo que faltaba era una preparación adecuada para poder hacerlo.

Una señorita de 19 años aceptó a Cristo como su Salvador en la Iglesia de Trujillo. Poco después se desplazó a otra ciudad donde estableció una relación con un joven. Meses después, sin haberse casado se encontró en espera de la llegada de una nueva vida. Fueron dos. El hombre les abandonó. Regresó a Trujillo y a su familia. La familia y los hermanos de la Iglesia le ayudaron a reponer su vida espiritual y renovar su andar con el Señor.  Encontró empleo como una enfermera y con el pasar de los años se presentó a la Iglesia como consejera para guiar a muchas señoritas a que no se extraviaran como lo había hecho ella. Y el Señor le usó con mucho éxito en ese ministerio. También tenía un buen ministerio en el campo de evangelismo y en el discipulado.

Tenía un deseo profundo de estudiar y prepararse para servir al Señor aún mejor. Pero su situación de madre de gemelos y su situación económica no le permitieron el lujo de poder viajar a Lima para estudiar en el Instituto Bíblico de Lima. – Cuando recibió la noticia de la próxima apertura del Instituto en Trujillo se regocijó y dio gracias a Dios porque al fin su deseo de prepararse podría ser una realidad. Así pudo ver la respuesta de una oración que había elevado a Dios durante unos quince años.

Se organizó el Instituto de tal manera que hubiera tiempo Libre para que los alumnos pudieran salir durante los meses del verano y tener ministerios diversos en sus Iglesias y aún ministrar en otros sitios. Empezaron el programa en el año 1991. 

La Iglesia de Lince, con varias familias que se habían trasladado de Lima a Cajamarca envió un pastor para ayudarles a plantar una Iglesia en esa ciudad. Con el pasar del tiempo se iba agregando una que otra persona al grupo y ya se reunían unas cuarenta personas. La Administración del Instituto de Trujillo se puso en contacto con ellos sobre la posible visita de algunos del Instituto y de la Iglesia de Trujillo para hacer una visita durante los días de las Fiestas Patrias, en el mes de Julio. Sería para tener un ministerio de ayuda para la Iglesia. Unos quince hicieron los sacrificios económicos necesarios para viajar y fueron recibidos con brazos abiertos.

Fueron advertidos de que la gente de Cajamarca no estaba respondiendo al evangelio como lo hacían en Trujillo y Lima, que los de Cajamarca eran duros en lo que al Evangelio se refiere. Esta advertencia se daba para que no se desanimaran al no ver muchos resultados de la proyectada campaña.

De día el grupo salía a la calle para evangelizar mediante cultos al aire libre. En esas reuniones aprovecharon para invitar a la gente a la campaña que se celebraban en la Iglesia en la noche. Pues, durante esos cinco días vieron a más de 190 personas responder a la invitación de aceptar a Cristo como su Salvador. De esas, unas 70 empezaron a asistir a una clase para nuevos creyentes. Que gozo hubo en la Iglesia al ver a la congregación aumentarse de 40 a 110 de un domingo a otro. 

Los alumnos regresaron a Trujillo rebosando de gozo al ver lo que el Señor había hecho en Cajamarca y que ellos mismos habían tenido parte en esa obra de Dios. Y la Iglesia sigue creciendo en Cajamarca, tanto que con gozo llamaron a un pastor asistente para poder atender a las necesidades de la congregación.

El Instituto va afectando la obra de la Alianza en toda la parte norte del País. También se ha realizado clases en otros centros como Chiclayo y Piura. El Seminario Bíblico Alianza Norte (SEBAN) en Trujillo ha llegado a la posibilidad de ser un centro de preparación teológica con núcleos de alumnos aún en otras ciudades. – La meta de los Seminarios Regionales es de preparar misioneros, evangelistas, pastores, y directores de Educación Cristiana para el Norte y Sur del Perú. A eso se ha dedicado y con la ayuda de Dios se lo está alcanzando//.

LA LABOR DE EDUCACIÓN CRISTIANA

La labor de la Educación Cristiana, como tal, empezó en la ciudad y región de Huánuco. María Baker inició esa actividad preparando cursillos y llevando a cabo las Escuelas Bíblicas de Vacaciones. Entre los ministerios que se desarrollaban figuraban clases para niños en la Iglesia de Huánuco y en los pueblos cercanos. Aprovecharon las vacaciones del Instituto Teológico Alianza para usar algunos alumnos en ese ministerio también.

María Baker se ofreció a las Iglesias para tener clases para entrenar a maestros para la Escuela Dominical y la primera Iglesia que aceptó tal oferta fue la Iglesia de Trujillo. Luego, otras Iglesias como Chimbote y Huánuco se animaron para tener tales clases. – La señorita Joyce Houck llegó y se incorporó a la tarea en el año 1966. Dado el éxito de esas clases, se preparó un cursillo especial que se ha ido ampliando paulatinamente. Las clases se dictaron por la costa, la sierra y la selva. 

Se dedicaron a preparar maestros tanto para las Escuelas Bíblicas de Vacaciones como para la Escuela Dominical. Tales clases se llevaron a cabo en los centros grandes y los maestros de los pueblos cercanos también asistieron para adquirir más conocimientos en la materia. – Esta Oficina amplio sus responsabilidades al encargarse de la compra y la distribución de la literatura para la Escuela Dominical. 

En el año 1971 la sede de este ministerio se trasladó de Huánuco y se ubicó en Lima. El ministerio era el mismo - la Educación Cristiana. Volvieron a tener clases tanto en Piura, Trujillo y Chimbote; como también en varias Iglesias en Lima. – Cuando la señorita Karen Carlson llegó en el año 1975, también se incorporó al ministerio de la Educación Cristiana. Por un tiempo las tres trabajaron en ese campo; pero después, la señorita Joyce dio mayor parte de su tiempo a enseñar en el Instituto Bíblico. La oficina de Educación Cristiana también se hizo cargo de los Cursos por Correspondencia que fueron muy bien aceptados en el país. En primera instancia la oficina funcionaba en la sede de la Misión y fue atendida por una de las misioneras. Luego se instaló la Oficina en la Iglesia de Lince.

Con la llegada de la señorita Betty Sproxton, ella se hizo cargo de la Oficina y se gozó de una oficina en las instalaciones del IBA. Después de un año, más o menos, se tomó otro paso adelante en el desarrollo de la Iglesia cuando la Convención de Lima nombró a Elizabeth Márquez como directora de Educación Cristiana. Ella se hizo cargo de la dirección de la Oficina y las señoritas Baker, Carlson y Sproxton colaboraron con ella. También se nombró a Mari Uribe como directora de la Obra entre Niños para la Convención de Lima.

Con tanta actividad en el campo de la Educación Cristiana, en una reunión de la Junta Mixta (Iglesia y Misión), se habló de la conveniencia de nombrar a un director nacional de la Educación Cristiana. Las finanzas para que sirviera a tiempo completo era el mayor obstáculo. Se resolvió ese problema con una oferta de parte de la Misión para sostener a tal director en la fase inicial y se nombró a Rolando Cárdenas. Dado que la Oficina de Educación de la Convención de Lima funcionaba con bastante éxito el nuevo director se dedicó a impulsar aquellas actividades en las demás regiones de la nación.

En Lima, bajo la administración de Elizabet Márquez, se organizó la Academia para Maestros. Esta Academia funciona los sábados desde la 9:00 de la mañana hasta la 1:00 de la tarde. La Academia ha tenido una muy buena aceptación, sino solamente de parte de las Iglesias de la Alianza sino de parte de otras Denominaciones también. 

Ada Sánchez se hizo cargo de la oficina de Educación Cristiana en Lima a partir del año 1990. Hubo un tiempo, por razones económicas que la Junta de la Iglesia Nacional consideraba la eliminación de esa Oficina; pero nunca se llevó a cabo, por ser un ministerio tan importante para el bienestar de las Iglesias.

También la Oficina se preocupó por preparar maestros para las Escuela Bíblicas de Vacaciones y al pasar al siglo veintiuno, preparaban más de mil maestros; lo que posibilita que las Escuelas Bíblicas de Vacaciones sean auspiciadas y atendidas por las mismas Iglesias.

Con esa preparación, las Iglesias se han entusiasmado para tener las Escuelas Bíblicas de Vacaciones; y cada verano alcanza a más de 2,000 niños con la Palabra de Dios. Los efectos de este ministerio repercuten entre los padres de los niños y han servido como punto de contacto con muchas familias.

Cada dos meses hay reuniones administrativas para los encargados de la Educación Cristiana en las Iglesias y elaboran planes y estrategias para avanzar aún más en ese ministerio, no tan solo entre los niños sino entre los jóvenes y adultos también.

Aprovechan de esas reuniones para tener estudios y charlas relacionados con tal ministerio. Además, una vez al año se reúnen en un Retiro a escala nacional; y se dedican a descubrir mejores métodos aún para desarrollar ese ministerio en las Iglesias. – Una Iglesia, La Iglesia China de Lima, tiene un programa especial para niños que se reúne una vez a la semana durante la misma noche del Culto de Oración; y es como un Club de Niños. Se dedican a la memorización de textos Bíblicos y enseñanzas Bíblicas.

La directora de la EC para las Iglesias de LED visita las Escuelas Dominicales estando éstas en función para observar la labor de los respectivos programas y poder dar cualquiera sugerencia que crea conveniente. Además, los directores de la EC en las Iglesias locales se reúnen cada dos meses para estudiar las posibilidades de mejorar sus respectivos programas a nivel local. Hasta el presente no han tenido una reunión de los directores a escala nacional; pero se está proyectando tales reuniones para dar mayor empuje a este ministerio en todas las Iglesia de la Alianza en el Perú.

A través de los años el Señor ha provisto personas con dones especiales para impulsar este ministerio, personas como Elizabeth Márquez, Ada Sánchez. Patti Salazar y muchas más. Igualmente, las Iglesias locales han podido disfrutar del ministerio de directoras comprometidas entregadas a la labor de la Educación Cristiana. Muchas de ellas han servido como maestras en la Academia Para Maestros y también en las clases que se han dictado en bien de las Escuelas Bíblicas de Vacaciones. Nimia Valladares ha sido la colega que ha colaborado mucho con la señorita Karen Carlson en la preparación de materiales que se usan en las distintas fases de ese ministerio.

La Educación Cristiana en las Iglesias de la Alianza en la Lima Metropolitana cuenta con una Comisión que está compuesta de nueve personas. La eficacia de su labor depende en gran parte del pastor de la Iglesia local. Algunos pastores han colaborado muy bien; mientras otros le han dado poca importancia, quizás por ser muy ocupados ellos y no tener personal calificado y dispuesto para hacerlo.

La Comisión también ha elaborado material que se puede usar con los niños mientras los adultos están en el Culto de Adoración, así los padres no tienen que preocuparse de los pequeños y ellos reciben enseñanzas a su nivel.

Los que se han dedicado a la labor de la Educación Cristiana han hecho mucho más para el desarrollo de la Iglesia Alianza en el Perú de lo que se ve a primera vista. Algunos de los líderes en las congregaciones de hoy fueron llevados a los pies del Señor siendo niños en la Escuela Dominical o en las Escuelas Bíblicas de Vacaciones. También han elevado en mucho la calidad de las enseñanzas que se reciben hoy entre niños, jóvenes y adultos en las Iglesias.

Para este ministerio el Departamento de Educación Cristiana han ido preparando una serie de lecciones para usar en estas clases. Son las mismas colaboradoras peruanas que han podido ilustrar las lecciones con dibujos. Además, los que trabajan en esto, han compuesto sus propios coros e himnos. Los graban en cintas y luego usan estas cintas para enseñarlos a los niños También se han preparado dramas que los niños presentan en las clases y en las clausuras. – Han preparado series ya sobre MI DIOS MARAVILLOSO que tiene que ver con los atributos de Dios. También se ha alistado JESÚS MI AMIGO PODEROSO, la señorita Nimia Valladares es de Piura y al venir a Lima ayudaba primero en Salamanca y luego ayudaba a la señorita Karen Carlson en la Iglesia de Breña. La señorita Nimia goza de un don especial en este ministerio y en el proceso ha compuesto muchas canciones.

La señorita Karen Carlson testifica que de aquí unos años atrás hubiera tenido muchas dudas de poder hacer lo que se está haciendo ahora. Ha visto que sus colegas peruanas tienen una creatividad que da gusto comentar. Asegura que la visión de ellas superará a la suya. – Alcanzando a los niños, en muchos casos, ha resultado en la salvación de los padres también. Este ministerio ha afectado a muchos; y ha sido usado por el Espíritu de Dios para señalar y encaminar a muchos por el camino que lleva al cielo.  ¡A Dios Sea la Gloria!

LA ORGANIZACIÓN DE MISIONES EN EL PERÚ

Ya se ha hecho mención del fervor de las Iglesias de la Alianza para la obra misionera. Es de suma satisfacción para todos ver que el nombre que llevamos no es un mero nombre; sino es un reflejo fiel del espíritu de esta obra que Dios ha levantado en el Perú. Dios sigue usando hombres para despertar una pasión más profunda en bien de los que no conocen al Señor.

Mientras que Wilson Chávez pastoreaba la Iglesia del Callao, le pidieron que enseñara el curso de La Historia de la Alianza Cristiana y Misionera en el Instituto Bíblico Alianza. Se puso a estudiar la vida del Dr. Alberto Benjamín Simpson. La biografía de ese siervo de Dios le conmovía. Había en la vida de ese hombre algunos eventos que le impresionaron, por ejemplo: saber que renunció al pastorado de una Iglesia grande con gente muy pudiente para dedicarse a un ministerio entre gente muy sencilla en la ciudad de Nueva York. Cuando Simpson se lanzó con una visión para alcanzar al mundo entero, no tenía una congregación grande, ni en números ni en tiempo de existencia. Su congregación era de más o menos doscientas personas y de gente algo pobre. Al leer eso y pensar en ello le produjo quebrantamiento de corazón.

Además, en ese tiempo llegó a sus manos un ejemplar de un libro escrito por Oswaldo Smith que llevaba por título PASIÓN POR LAS ALMAS. Se formó en su alma una carga tan profunda que decidió compartirla con la Iglesia.

Pues, preparó una serie de mensajes sobre el tema de MISIONES y los predicó con mucha carga y con lágrimas a veces. Los de la Iglesia le miraban asustados allí en el Callao. Era una Iglesia de pocos años con unos ciento cincuenta asistentes. Y por la manera en que le miraban al predicar esos sermones se dio cuenta que él estaba en un mundo y ellos en otro. Terminó la serie y lo dejó allí.

Pero en su alma no había sosiego... la carga seguía. Entonces decidió preparar una segunda serie de mensajes. Al predicar la segunda serie la Iglesia reaccionó. Vio que iban respondiendo con la misma carga, dolor y lágrimas. Entonces tuvo la seguridad de que iba a caminar. Y Dios permitió a la Iglesia de Callao hacer obra misionera. Aunque no fuera una Iglesia grande, hicieron obra misionera. Mandaron al Pastor Joaquín Alegre, sostenido totalmente por la Iglesia, a Trujillo por todo un año para ayudar a la Iglesia. Eso fue el primer intento de parte de la iglesia y lo hicieron con gozo y amor. Comenzaron a mirar al resto del país. Algunos fueron al Cuzco para ver la posibilidad de abrir obra en la antigua capital Incaica.

En esa misma época llegaron también a Pucallpa con visitas, campañas y una ayuda económica a la Iglesia Atahualpa en el mismo centro de la ciudad. Además, colaboraron en la Iglesia en Tacna. – Así, se dio cuenta que una Iglesia pequeña de 150 a 180 personas podría hacer obra misionera, ya no como mera teoría; sino por experiencia propia. Pues lo hicieron. Mandaron un misionero, dieron principio a dos Iglesias y apoyaron a otra, todo eso sin sufrir escasez a nivel de la Iglesia propia. Más bien la Iglesia crecía en número y ánimo. Dios les permitió vivir una experiencia muy linda que marcó una pauta a seguir en otras Iglesias. Y el pastor Chávez sintió que su vida y su ministerio tendrían que ver con la promoción de misiones en el futuro.

Después de su pastorado en el Callao fue llamado a ser director del Instituto Bíblico Alianza en Pueblo Libre. Fue una experiencia más en su vida. Sin embargo, fueron años algo sombríos. El Señor bendijo su ministerio en el Instituto. El alumnado crecía en número; se avanzó con el programa, reestructuraron los estudios para el Bachillerato; sin embargo, vivía una cierta frustración. – En ese tiempo se celebró en Los Estados Unidos el Centenario de la Alianza en el USA. El Pastor Chávez era el presidente de la Junta Nacional y fue invitado a asistir a esa magna convocación. Fue y le impactó un mensaje del Dr. Louis King. Entre muchos, pasó adelante para dedicarse de nuevo a la obra del Señor y a promover la obra misionera entre las Iglesias.

En el Instituto no encontraba la forma de promover la obra misionera. Después se abrió la puerta para ser el pastor titular de la Iglesia de Lince. Pero le fue bastante difícil irse a Lince porque en esos días, él ejercía la Presidencia de la Junta Nacional de la Iglesia Alianza; y Lince salía de una experiencia muy dura en la cual la Junta tenía que tomar papeles en el asunto. Y aunque eran decisiones de toda la Junta siempre en el presidente se concentran las reacciones. Y eso le dio algo de miedo. Su salud en ese tiempo sufría de un agotamiento fuerte; pero Dios le seguía señalando que aceptara la invitación.

El gran atractivo, en lo que a Lince se refiere, era las posibilidades misioneras de esa Iglesia. Dado el gran problema que había sucedido recientemente, algunos de los que no se habían ido tenían ciertas observaciones respecto a su persona. Guiar a esa congregación en tales circunstancias sería un desafío grande; pero el Señor le había dicho que no se iba para ser halagado sino para servir; no se iba a base de sus fuerzas; sino a base de las fuerzas de Dios. El Señor le preguntó: “¿Vas a andar en mi voluntad, o vas a vagar fuera de ella?” Y esa pregunta a él le aterró. Fuera de la voluntad de Dios, ¿Cómo podría servir como presidente de la Junta o cómo director del Instituto? La pregunta le chocó; porque ¿Quién quiere vivir fuera de la voluntad de Dios? En su corazón estaba aquel atractivo de la obra misionera. Entonces decidió aceptar la invitación a ser pastor titular de esa Iglesia.

En ese tiempo la Iglesia tenía la deuda de la compra del terreno de enfrente, donde se llevaba adelante una escuela. Debían unos setenta mil dólares. Ya habían agotado todas las maneras de recoger fondos. Habían hecho ofrendas sacrificiales; trajeron joyas, y hasta muebles; y con esas ofrendas se llegó a pagar unos cincuenta mil dólares de la deuda; pero quedaba todavía setenta mil por pagar. Ya el pastor había predicado la primera serie de mensajes sobre misiones. Pero los hermanos no podían pensar en nada más que en pagar la deuda. Al pastor le afectó también porque el tesorero le decía que no había dinero para pagar tal y cual cuenta. 

En la Iglesia de Lince se repitió el plato. En la primera serie la Iglesia no reaccionó favorablemente. Cuando los hermanos no respondieron al llamado para hacer misiones el pastor estaba a punto de decir: “Bueno, paguemos la deuda y después haremos misiones”. Cuando se encontraron con la soga al cuelo, el Señor le dice al pastor. “Tú has hecho mal porque estás queriendo primero pagar la deuda para poder hacer misiones. Debes hacer misiones para poder pagar la deuda.”  Es allí donde decidió hablar con el consistorio. Pero de ante mano había hablado con el cuerpo pastoral diciéndoles que Dios le había hablado sobre la necesidad de hacer misiones. Estaban de acuerdo; pero el cuerpo pastoral no maneja la economía de la Iglesia.

Cuando habló con el Consistorio se miraban y le miraron al pastor sin saber qué decir. Se quedaron en silencio. Por fin uno de ellos habló; “Pastor ¿Usted cree realmente así, que haciendo misiones vamos a pagar la deuda?” - El pastor respondió diciendo que eso era lo que Dios había puesto en su corazón. Por fin el hermano dijo: “Bueno, Pastor, si usted lo ve así, vamos pues; porque tenemos que seguir a nuestro pastor.” Pues decidieron enviar a un misionero a Arequipa. 

Unos días después el pastor tenía que salir para Tingo María para una campaña. Pero llegando al aeropuerto descubrió que habían cancelado el vuelo por mal tiempo en la región. Regresando a casa la señora le dijo que el hermano Miguel Serpa, al que habían designado como el primero misionero, había llamado diciendo que tanto el secretario como el tesorero le habían dicho que suspendiera su viaje a Arequipa porque no había fondos para sostenerle y que entre manos tenían una tremenda deuda que pagar.

Esto causó no poca confusión en el corazón del pastor y se fue a orar. Allí el Señor le dijo que predicara esa segunda serie de mensajes sobre misiones. Pero en la segunda serie el resultado fue mucho más de lo que esperaba. La gente se quebrantaba. Algunos se pusieron de pie y lloraban. Los mismos que habían reaccionado negativamente se pusieron de pie en apoyo de hacer misiones. 

Una pareja vino a ver al pastor y el hombre tomó la palabra y dijo “Pastor quiero que pongas un misionero en la planilla de mi fábrica y yo le sostendré.” El pastor pensaba dentro de si mismo... a lo mejor no comprende todo lo involucrado en sostener a un misionero. Y luego la esposa dijo; “Y también quiero que en la planilla de mi empresa pongas otro.” Entonces dudaba de que realmente si entendía el asunto. Y el pastor les preguntó si realmente habían pensado el asunto. Y ella dijo “Pastor, esto es un asunto de fe”. 

Dios les iba guiando paso a paso. Antes de entrar en obras misioneras las entradas de la Iglesia oscilaban entre seis a ocho mil dólares mensuales. Ahora el ingreso supera a los treinta y cinco mil dólares al mes.  El Señor les permitió enviar un buen número de misioneros a diferentes partes del país y del extranjero. 

Entre otros enviaron a Tony Bringas a Rusia. En su juventud Tony andaba en las filas de los comunistas. Los comunistas vieron grandes posibilidades en él y le enviaron a la Rusia por tres años. Regresó al Perú para lidiar a favor del partido. Un joven de la Iglesia de Lince le habló de Cristo y le invitó a la Iglesia. Se fue y Dios usó Su Palabra para abrir su corazón y aceptó a Cristo como su Salvador. Hablaba perfectamente el idioma y cuando La Alianza entró en Rusia Tony estaba entre los primeros y pudo predicar de inmediato. Dios bendijo su ministerio en los dos períodos que servía en Rusia. 

Norberto Clements, oriundo de Suiza, de habla francesa, había venido a Lima de vacaciones. Aquí encontró a Cristo como su Salvador. Ingresó al Instituto Bíblico Alianza a prepararse para el ministerio. Después de un tiempo en el ministerio se le enviaron a Francia. Ahora pastorea la Iglesia Alianza en Pau y además ha sido elegido como presidente de la Ig1eia Nacional de la Alianza en Francia.

Héctor Castro predica la Palabra en Arlington, Virginia en los Estados Unidos. Arlington está a la vuelta de la esquina del Distrito de Washington, Capital del país. – Anita Alvez ha desempeñado su labor a bordo del barco Logos II viajando y testificando en los distintos puertos del mundo. – Mónica Fajardo ha tenido un ministerio de mucho éxito en la tribu de los Piros en la selva peruana. – Un hermano está en la parte norte del África llevando la Palabra de Dios a los musulmanes.

A esta lista podríamos agregar los nombres de más de veinte personas que han sido misioneros dentro y fuera del país con el apoyo de las Iglesias. - Otras denominaciones en el Perú y en el extranjero se han contagiado y están empezando a enviar sus misioneros dentro y fuera de sus países.

Varias Iglesias de la Alianza organizan sus propias Conferencias Misioneras. Para algunas la Convención dura tres o cuatro días. Para otras es de toda una semana. Empieza a la seis de la tarde y el “Amén” del final suena a las nueve. Traen algunos de sus misioneros de los campos de trabajo y rinden informes sobre la obra hecha. Predicadores invitados hablan sobre temas relacionados a la obra misionera. Se hacen llamados a los jóvenes para ofrecer sus vidas al Señor para servirle, a donde sea; y algunos responden hasta con lágrimas. El Espíritu de Dios está presente y conmueve los corazones. 



DIRECCIÓN GENERAL DE MISIONES (DIGEM)

Corno ya no es una sola iglesia involucrada; y ya que hay muchos proyectos sobre la mesa; hace falta una organización para coordinar y supervisar el esfuerzo misionero de las Iglesias. Dirección General de Misiones (DIGEM) es el producto de una Asamblea Extraordinaria que se celebró en el mes de mayo de 1994, una convocación citada especialmente para tratar el asunto de la obra misionera de las Iglesias de la Alianza en el Perú. 

La DIGEM tiene la tarea de coordinar y aconsejar en lo que a los esfuerzos misioneros de las iglesias se refiere. Estimula la iniciativa de las Iglesias locales en pro de Misiones sin frenar los proyectos de las Iglesias. Es muy importante que las Iglesias tengan su autonomía para enviar sus misioneros y sostenerlos. Así conocen a los que envían y hay ánimo para sostenerles con sus oraciones y sus ofrendas.

La Alianza es una Alianza de muchos hijos de Dios, quienes se han preocupado por el bienestar espiritual de sus parientes, vecinos y amigos.  Es también un movimiento misionero que ha dejado ceñir su amor y preocupación para personas desconocidas dentro y fuera del país. Embajadores de Cristo salieron de nuestras iglesias para la selva, sierra y costa del Perú; y se ha conseguido ganar almas para Cristo, establecer Iglesias y pregonar el Evangelio donde no ha sido proclamado antes.

Como ya se ha dicho el área misionera no se ha limitado a los confines del Perú. Misioneros han salido de iglesias de la Alianza y han llevado el Evangelio a África, a Rusia, a la India, al Japón, en el barco Doulos, a Los Estados Unidos, a Italia y hasta Francia.  ¡A Dios sea la gloria! /

FILOSOFÍA DE TRABAJO DE LA ALIANZA

La Alianza vivía una primera etapa de fervor misionero, no se detenía mucho en el trasfondo eclesiástico de sus misioneros, lo único que pedían era el compromiso de cumplir fielmente la Gran Comisión. Ellos con su celo de evangelizar desarrollaran una tremenda labor en los primeros años. Pero tenían que aprender un principio importante para la continuidad de su trabajo.

La enseñanza del libro: La Iglesia Autóctona, escrito por Sidney J. W. Clark, los misioneros de la Alianza Cristiana aprendieron, que todo misionero debería hacer evangelismo pionero y no trabajo pastoral; debería ser sólo un “factor transitorio” en el campo, de modo que sean los nacionales quienes lo reemplacen y no otros misioneros. Estos principios habían calado tan hondo en ellos, que cuando salían a sus giras no sólo predicaban a Cristo, sino que también enfatizaban la filosofía misionera de que la iglesia debía ser capaz de autosostenerse, autogobernarse y autorreproducirse una vez organizada.

Veamos como funcionaron estos principios en el trabajo de la ACM.

EL PRINCIPIO DE AUTO-SOSTENIMIENTO

Uno de los puntos más difíciles de manejar en el campo de las misiones es el asunto financiero. La Alianza desde un comienzo trabajó con miras a que las iglesias nacionales sean independientes, económicamente, de la misión. Es por esta razón que subsidiaba lo menos posible todo proyecto nacional, limitando su ayuda principalmente al pago de obreros que hacían la obra junto con los misioneros. A los pocos años, Ray Clark comentaba, que la iglesia nacional prácticamente se autosostenía. Esto significaba, que al comienzo la misión subsidiaba los sueldos y los gastos de viaje a los evangelistas itinerantes, y la iglesia local asumía la mayor parte de sus gastos administrativos.

EL PRINCIPIO DEL AUTOGOBIERNO

Enfáticamente podríamos afirmar que la iglesia Alianza es totalmente autónoma en lo que concierne disciplina interna, organización, administración y desarrollo de sus planes y programas, es decir tiene sus propios líderes para dirigir o administrar la iglesia.

Al comienzo, los misioneros jugaron un papel muy importante y decisivo en la formación y vida de la congregación local, al punto que el cargo pastoral de las iglesias caía sobre ellos. Consecuentemente, todos los misioneros tenían voz y voto en las Asambleas anuales de la iglesia nacional, pudiendo ser elegidos para ocupar puestos importantes en la Junta Ejecutiva u otros departamentos. Con el tiempo se cambió esa práctica, dejando que sólo el superintendente de la misión tenga esa facultad y permitiendo que los misioneros asistan a los concilios, pero absteniéndose de toda participación. Esta decisión se tomó con el fin de limitar la presencia misionera en las áreas de gobierno de la iglesia nacional y para evitar conflictos innecesarios entre nacionales y extranjeros.

Respecto al cargo de pastor de las iglesias locales, por la experiencia de LED se estableció que sólo ministros nacionales debían ser pastores titulares de las iglesias, y que los misioneros podrían ser pastores asistentes.

Antes de LED el misionero era considerado superior al pastor nacional en todo sentido, al punto que tenía la última palabra en los problemas y dificultades que la iglesia pasaba. Por una extraña y lamentable costumbre, el peruano siempre ha preferido lo extranjero aun cuando sea peor que lo nacional. Con el inicio de LED y el crecimiento de más líderes ese criterio cambió, y las diferencias fueron borrándose entre lo nacional y el misionero. De esa forma se produjo naturalmente un acercamiento más estrecho entre misionero y obrero peruano, donde ambos venían a ser colegas sin que uno esté por encima del otro.

EL PRINCIPIO DE AUTO-REPRODUCCIÓN

Este principio está íntimamente relacionado a la capacidad que tiene una iglesia para crecer, y para preparar a sus propios líderes que se encargarán de atender las nuevas obras. Con este objetivo en mente, la política de la misión fue desde un comienzo enseñar la base bíblica de las ofrendas y diezmos, la edificación de la iglesia sobre los fundamentos de la fe, y alentar a la congregación para que busque un pastor a tiempo completo.

Paralelamente al trabajo de evangelizar, la misión tuvo la preocupación de preparar teológicamente a aquellos que servirían como futuros pastores.

Esto fue lo que motivó a la ACM apoyar la creación del Instituto Bíblico Peruano, proveyendo no sólo los servicios de Ray Clark como director, sino también contribuyendo con fuertes sumas de dinero para comprar el local y para su administración.

En 1949 se abrió una Academia Bíblica Alianza en Huánuco, para formar obreros laicos, para que atiendan mejor a las iglesias. Durante 20 años de labor prepararon a más de 1,000 obreros para el ministerio.

El otro medio del que se usó para capacitar a los líderes fue el de los Institutos Rurales, eran estudios sencillos que ayudaron a consolidar la obra en regiones apartadas del país, donde los creyentes esperaban con expectativa la visita del misionero cada año.

Fundó el Instituto Teológico Alianza (ITA), que abrió sus puertas oficialmente en 1957 en la ciudad de Huánuco, el cuerpo docente de esta escuela estaba compuesto por misioneros, y se requería cuatro años de estudios para graduarse con un diploma en teología.

En el año 1976 se inició el Instituto Bíblico Lima al Encuentro con Dios, que más tarde cambiaría simplemente a Instituto Bíblico Alianza (IBA), con 45 estudiantes que en su mayoría se habían convertido al inicio del movimiento. El alumnado estaba compuesto de profesionales, estudiantes universitarios, empleados públicos y trabajadores. En 1986 se empezó a desarrollar un programa de posgrado para los pastores ya graduados. Este centro de estudios ha sido bien recibido también por otras denominaciones que mandan sus estudiantes para su formación teológica.

Ser una iglesia auto reproductiva no sólo significa capacidad plantar iglesias, sino también de ser capaz de producir hombres y mujeres que dediquen su tiempo y esfuerzos en velar por la sana doctrina y la dinámica de la iglesia. 

Actualmente, la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera del Perú, es autónoma, se autosostiene, autogobierna y se auto reproduce.  Los misioneros extranjeros ya se retiraron del Perú, y ya no recibimos ningún tipo de apoyo económico.

LA NECESIDAD DE RELEER EL EVANGELIO CUÁDRUPLE:

 

El Rev. Miguel Ángel Palomino dice: Después de más de medio siglo de obra misionera aliancista en el Perú, es hora de releer el Evangelio Cuádruple, pilar doctrinal de la ACM, con el fin de contextualizarlo y ver la forma en que el mensaje del Cristo Salvador, Santificador, Sanador y Rey que viene, se torne relevante en este país con tantos problemas morales, sociales y espirituales. A. B. Simpson proclamó ese mensaje a los de su propia época, y a cada generación subsiguiente le toca hacer lo mismo de una manera renovada y actualizada. Esta tarea no le corresponde a la misión sino a la iglesia nacional, si desea entrar al siglo XXI con nuevas fuerzas, vigor y características propias de una iglesia que sabe auto sostenerse, auto gobernarse y auto reproducirse. //